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Pedro J erraba completamente su análisis

Por Narrador - 3 de Julio, 2006, 6:38, Categoría: Opiniones (Comentaristas)

“La hora de la política” por Pedro J Ramírez

  

Menuda pareja de despistados. Llevaban varias horas aplaudiéndoles y seguían sin darse cuenta de que eran ellos los que habían metido el gol. El primer cambio de impresiones entre Aznar y Mayor Oreja tras el anuncio de la tregua de ETA parecía un diálogo entre Don Cicuta y Don Vinagre, con el Atlántico por medio. El ministro ya había dicho que era una «gran trampa» y un «espejismo», y el presidente le tachaba por fax las contadas palabras de optimismo incluidas en un proyecto de declaración.

Entre tanto la buena noticia corría de boca en boca, muchos ciudadanos vascos suspiraban con alivio y cada uno lo celebraba a su manera. Hasta el Marca que mostró su sensibilidad al reaccionar con un brillante «Hoy ganamos todos» como portada-cartel de la jornada futbolística europea. Tuvo que amanecer en Lima para que el presidente se diera cuenta -por primera vez Piqué ejerció a su lado una influencia muy positiva en una encrucijada clave- de que la sociedad les estaba dejando atrás y sobre todo de que corrían el riesgo de permitir que el PNV capitalizara poco menos que en solitario lo que en realidad es un éxito de la política antiterrorista del Gobierno.

Sin la liberación de Ortega Lara, sin los desmantelamientos de comandos en España y Francia, sin el acoso diplomático en México, Bélgica o donde haga falta, sin el firme respaldo a resoluciones judiciales como el encarcelamiento de la mesa de HB o el discutible cierre de Egin, sin las movilizaciones populares tras los asesinatos de Miguel Angel Blanco y sus compañeros, sin la capacidad de encaje exhibida por el PP después de cada atentado, ETA no se habría visto empujada a cambiar las pistolas por la política.

De hecho queda amplia constancia hemerográfica de que, al menos en media docena de ocasiones desde que es presidente del Gobierno, Aznar ha hablado de «generosidad» hacia quienes abandonen las armas y de «final dialogado de ETA». Volviendo su reflexión por pasiva puede decirse que la última vez que lo hizo fue cuando se quejó amargamente ante Tony Blair de que ETA respondía con amenazas de aniquilamiento a su actitud de mano tendida. Por otra parte, la indiscreción de un colaborador del líder de la organización pacifista Gernika Gogoratuz permitió hace meses conocer la rotunda disposición de Mayor Oreja a emprender un camino como el que ahora se abre. El propio Juan Gutiérrez, con su idealismo de «clochard» y su amplia experiencia como estudioso del conflicto vasco, me dijo una vez que el ministro empuñaba con una mano un martillo de guerra, mientras se guardaba en la otra una paloma de paz.

Lo que ocurre es que Aznar y Mayor siempre creyeron que ellos podrían controlar la dosis y el momento de la catarsis. Eso sí que era un «espejismo» porque el palo y la zanahoria no podían ser suministrados por el mismo brazo. Por eso ni el diálogo de Argel, ni las famosas «tomas de temperatura» de la etapa anterior cuajaron nunca en nada. Faltaba el intermediario, el compañero de viaje o si se quiere el «policía bueno» que -con sinceridad o impostura- hiciera frente común ante el «policía malo». Nadie podrá negar ahora a Xabier Arzalluz el enorme mérito, trenzado de audacia y paciencia, de haber convencido a ETA de que archivara su eterna obsesión de establecer una negociación directa con el Estado, o mejor aún con sus poderes fácticos. Es verdad que el frente nacionalista que empieza a perfilarse engendrará nuevos problemas y desafíos, pero nunca equiparables -al menos desde una perspectiva humanista- con el desgarramiento del terrorismo.

Hay que reconocer que el atolondramiento gubernamental de los primeros momentos fue compensado con creces el jueves con dos reacciones políticas de altura. Tanto la convocatoria urgente de la cúpula del PSOE a la sede de Interior, como la declaración de Aznar en Lima, prometiendo flexibilidad ante «los nuevos horizontes que de buena fe puedan abrirse», demuestran que son ya plenamente conscientes de lo que de repente se ha puesto en juego. Si se materializara esta posibilidad de poner fin a 30 años de derramamiento de sangre sin que ello implique desviar en nada esencial la voluntad democrática del conjunto de los españoles, este país estaría recibiendo de su clase política el más formidable e inesperado regalo para culminar su transición e iniciar sin lastre alguno el siglo XXI.

De ahí que sea preferible avanzar despacio para no dar pasos en falso y que resulte imprescindible actuar concertadamente con las demás fuerzas políticas y repartir juego para que cada una cumpla su papel. Ni que decir tiene que sin el PSOE nada será posible. Por eso resulta tan alentador que en las últimas horas estemos viendo al mejor Joaquín Almunia desde que llegó a Secretario General y que por fin todas las miradas se desplacen hacia un escenario de futuro en el que Borrell pueda dar sin trabas su medida política. Confiemos en que, pese a su enfurruñado artículo de antes del verano, González no aplique también a este supuesto la ecuación de que si no lo consiguió él, tampoco debe conseguirlo nadie.

Si examinamos el bando de los firmantes del documento de Estella, junto al obvio liderazgo de un PNV cuyos errores y aciertos tendrán efectos decisivos, en con tramos dos posiciones minoritarias, pero extraordinariamente valiosas por su condición de pivotes. Me refiero por una parte a la Eusko Alkartasuna de Carlos Garaikoetxea que si corre el riesgo de perder espacio electoral por sus dos flancos, es precisamente porque tanto el PNV como HB-EH están acercándose a una postura de la que él nunca se ha movido. Y, por la otra, a la vilipendiada Izquierda Unida que a la postre ha tenido la visión y habilidad de convertirse en el único puente con asiento real en las dos orillas -otra vez la metáfora favorita de Anguita- de la nueva situación que se perfila.

Con la combinación de todos estos elementos Aznar tiene ante sí un gigantesco desafío. Tras el obligado paréntesis de la campaña vasca, la etapa de la solidez y la firmeza dejará paso a la del ajuste fino. El presidente tendrá que empezar por arrinconar algunos de sus más arraigados prejuicios, pero es probable que lo consiga. Su proverbial frialdad puede ser un magnífico atributo para la ocasión. El ya ha declarado que si ese es el precio de la paz, está dispuesto a tener que cruzarse un día por la calle con quienes intentaron asesinarle. Precisamente la expectativa que va a abrirse entre los presos etarras -poco menos que olvidados en la larga declaración de sus jefes- será una de sus mejores bazas. En las cárceles calará enseguida la sensación de que es ahora o nunca y quienes vean a su alcance la puerta de la calle, difícilmente consentirán que ni los jarraitxus ni sus mayores frustren la ocasión. No era sabio ni nada Pasqual Maragall cuando el domingo le decía a Ana Romero que «todo» -y ahí incluía lo de Barrionuevo y Vera- empezaría a arreglarse cuando «salieran los gatitos»... ¿Los «gatitos» al completo?, ¿incluidos aquellos que aún guardan girones de carne fresca entre las uñas? Tiempo al tiempo, fijémonos en Stormont.

Nadie puede adivinar cómo terminará esto. Pero sí debemos celebrar cómo empieza. Cada día sin muertos es un triunfo de la civilización sobre la barbarie y hay quienes pueden atribuirselo con más merecimiento que otros. Está claro que habrá que tirar a la papelera todos los guiones preparados para la campaña electoral vasca, puesto que lo que se perfilaba como ajuste de cuentas por lo sucedido en el pasado inmediato se va a convertir más bien en examen de propuestas de futuro. Pero eso no significa que los nombres de Miguel Angel Blanco, Gregorio Ordóñez, Fernando Múgica o los mandos de la Ertzantza asesinados vayan a dejar de estar presentes, sino todo lo contrario. Que los partidarios de ETA hayan tenido que camuflarse bajo un nuevo nombre y que la propia organización terrorista se haya visto obligada a declarar el único alto el fuego indefinido de su historia es, en realidad, la primera prueba tangible de que su sacrificio no ha sido estéril.

   

Publicado en EL MUNDO el domingo 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Así se formó la 'tregua-trampa' según varios medios informativos

Por Narrador - 3 de Julio, 2006, 6:29, Categoría: General

No vamos a resumir los contenidos reproducidos seguidamente, pero si les resaltamos un matiz muy importante. El gobierno desconocía la declaración de ‘tregua’. No es precisamente el caso de la ‘tregua 2006’…

Proceso de paz, acto primero: Un año de contactos entre el PNV y HB sin que el Gobierno les prestara atención

El Ejecutivo contaba con la información obtenida del seguimiento de un dirigente del PNV que contactó en Francia con un miembro del MLNV. Mayor Oreja creía que ETA iba a plantear una tregua indefinida, pero con unas condiciones inasumibles

MADRID.- La tregua indefinida de ETA, que comenzó el viernes 18 de septiembre, es el fruto de un largo proceso de conversaciones lideradas por el PNV que empezaron hace un año.

Dirigentes nacionalistas y representantes de Herri Batasuna han mantenido múltiples reuniones en las que han escrito un guión que ambas partes han ido cumpliendo paso a paso. En él se incluyen el Pacto de Estella y el acuerdo entre los partidos nacionalistas en Barcelona, por un lado, y la creación de una nueva coalición electoral por otro.

Los protagonistas serán ahora los nacionalistas, el Gobierno de José María Aznar y el mundo abertzale.

PNV: Entre el pacto y la radicalidad

José Antonio Ardanza suele contar que en la época de Sabino Arana el PNV sufrió una escisión entre los comuniones, más pactistas y partidarios del acuerdo con el Estado español, y los aberrianos, radicales y favorables a romper los vínculos con España. Añade el lehendakari que ahora, años después, todos y cada uno de los dirigentes del PNV tienen una especie de doble personalidad y llevan dentro un aberriano y un comunión. Y que, según haga falta, sale a relucir uno u otro.

Es decir, la definición de lo que fuera del País Vasco se conoce como la ambigüedad del PNV. Esto se traduce en la actual situación en la que, por un lado, en Madrid tiene ya casi cerrado el acuerdo para apoyar los presupuestos del Gobierno de José María Aznar y en la que, por otro, suscribe el Pacto de Estella con HB y considera «que el marco constitucional está ya superado».

Hace poco más de un año, tras el impactante asesinato de Miguel Angel Blanco, José Antonio Ardanza leyó un enérgico comunicado en la puerta de Ajuria Enea en el que se expresaba el compromiso de no defender junto con Herri Batasuna ninguna causa por justa que fuera. Eso supuso, por ejemplo, la paralización de la actuación de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco, que defendía con ardor el acercamiento de los presos a las cárceles del País Vasco.

Pero los nacionalistas nunca han dejado y nunca dejarán de tener contactos con el entorno del MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco). Y no lo hacen porque, como explican los dirigentes del PNV, no se puede aislar a quienes tienen relaciones con HB porque supondría la fractura de muchas familias. El lado aberriano de cada uno de los dirigentes del PNV aconseja no dejar de lado a ese sector de la sociedad vasca que representa la izquierda abertzale y que procede del mismo tronco común.

El embrión de los últimos contactos, en líneas generales, es, por un lado, el de la unidad de acción de los sindicatos LAB, cercano a HB, y ETA-STV, próximo al PNV, y, por otro, el de cerca de una docena de organizaciones y movimientos sociales que ha mantenido miles de reuniones en los últimos años y han producido folios y folios de análisis, estudios y bocetos para diseñar el País Vasco del día después. En el PNV el trío negociador ha estado formado por Joseba Egibar, Juan María Ollora y Gorka Agirre.

En septiembre de 1997, el PNV empezó a recibir el runrún de que un sector del MLNV estaba dispuesto a intentar promover una tregua de ETA y a iniciar un proceso similar al que se vivía, aún de forma embrionaria, en Irlanda del Norte.

Hubo reuniones y se empezó a percibir que algo estaba cambiando, que era posible que hubiera influido en la inamovible estructura del MLNV la movilización social provocada por el asesinato de Miguel Angel Blanco, y que cabía una posibilidad de diálogo real.

EL MUNDO publicó en septiembre de 1997 que dirigentes del PNV, con apoyo del secretario general de LAB, Rafa Díez Usabiaga, y de dirigentes abertzales como Iñigo Iruin, presionaban a ETA para que decretara una tregua. Un ex alto cargo del Ministerio del Interior colaboraba en la medida de sus posibilidades en el proceso.

Nunca se sabrá qué influencia tuvo el juicio en el Tribunal Supremo a la anterior Mesa Nacional de HB que se inició en octubre de 1997. Para muchos, el temor a verse en la cárcel forzó a dirigentes abertzales a buscarse una salida personal rebajando sus exigencias. Lo cierto es que procesos como el que se vive en el País Vasco son consecuencia de muchas causas, pero ninguna de ellas en sí misma es suficiente para explicarlo.

En la superficie de la dura realidad, ETA no sólo no daba muestras de ceder, sino que incrementaba sus atentados y su crudeza, aunque se permitía trufar el proceso con gestos mínimos, como el comunicado del 20 de noviembre, que aseguraba que no realizaría más atentados en el frente carcelario, o sea, que no mataría a más funcionarios de prisiones.

En ese caldo de cultivo empezó a gestarse también una iniciativa de Elkarri para desarrollar la Constitución, y, dentro del actual marco institucional, aumentar el autogobierno del País Vasco. El documento circuló de mano en mano y fue objeto de análisis, estudios y enmiendas casi hasta convertirlo en un inmenso embrollo que no conducía a ninguna parte, pero que tenía la virtualidad de sentar alrededor de una mesa a gente absolutamente dispersa y dispar.

Y ETA seguía matando con especial crudeza.

En febrero de 1998 llegó a la mesa del ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, un voluminoso informe del Cesid. El tocho contenía la transcripción de la primera reunión formal entre el triunvirato del PNV, Ollora, Egibar y Agirre, y el de HB, Joseba Permach, Arnaldo Otegi e Iñigo Iruin, que se había celebrado el 12 de febrero.

El informe recibido por Mayor Oreja describía unas conversaciones en fase muy embrionaria. Los interlocutores se limitaban a analizar y diagnosticar la situación del País Vasco con referencias muy generales, del tipo «la articulación del marco previo...» y expresiones similares.

El ministro despreció el proceso, pero los interlocutores siguieron adelante.

Un mes antes, el 17 de enero, Xabier Arzalluz y José Antonio Ardanza se reunieron con Aznar y Mayor Oreja en La Moncloa. Al empezar la reunión, el lehendakari comenzó a leer en voz alta lo que luego se conocería como el plan Ardanza.

Todavía en los primeros párrafos el presidente del Gobierno interrumpió a Ardanza y le pidió que le dejara una copia del plan para estudiarlo. La negativa del lehendakari provocó una situación de cierta tensión y un breve intercambio de frases en el que Aznar dijo algo parecido a esto: «Si queréis tiraros a la piscina, hacedlo, pero tened cuidado con que haya agua».

Y Ardanza lo hizo, y presentó en la Mesa de Ajuria Enea su plan de paz, en medio de filtraciones, declaraciones y contradeclaraciones. Cuenta el lehendakari que, en contra de lo que se dice, elaboró y cerró el plan sin consultar su contenido concreto con Arzalluz.

El plan hablaba de las condiciones para desarrollar el punto 10 del Pacto de Ajuria Enea, el que se refiere a la salida dialogada si se cumplen las condiciones necesarias, esto es, si hay constancia inequívoca de que ETA quiere abandonar la violencia.

Además, se hablaba de lo que se conoce como ámbito de decisión vasco o la obligación de que el Estado acepte los acuerdos alcanzados por los partidos políticos vascos.

El rechazo de socialistas y populares aparcó la propuesta del lehendakari Ardanza, dividió en dos la Mesa de Ajuria Enea y dejó en la morgue este foro de los partidos democráticos. Sólo faltaba que alguien se atreviera a enterrarlo definitivamente.

En el mes de marzo se descubrieron las escuchas del Cesid en la sede de Herri Batasuna de Vitoria. Unas obras dejaron al descubierto el chapucero montaje con el que los servicios de información lograban datos sobre los movimientos de la coalición, incluyendo sus contactos con los nacionalistas.

Desde febrero hasta hoy se ha celebrado más de una docena de reuniones, algunas con una duración de más de 24 horas, en las que los negociadores analizaban la situación del País Vasco e intentaban buscar soluciones. Se juramentaron para mantener los contactos a pesar de los atentados y se comprometieron a ir dando pasos, pequeños pasos, pero todos hacia adelante.

Por ejemplo, el 20 de junio se constituyó el Foro de Irlanda que ha terminado con el llamad Pacto de Estella en el que participan, entre otros, Herri Batasuna, PNV, Eusko Alkartasuna, Izquierda Unida, LAB y ELA.

En cumplimiento del acuerdo con HB, el PNV hizo gestiones fuera de España y también atrajo a sus posiciones de aberrianos a otros partidos nacionalistas de Galicia y Cataluña, cumpliendo el guión pactado.

Además, dirigentes del PNV participaron en las manifestaciones de protesta contra el cierre de Egin y acudieron a alguna parte de Europa con la denuncia contra la dispersión de los presos vascos. Estos últimos son gestos tímidos con quien han compartido horas y horas de conversaciones, y en las que el peor parado fue José Antonio Rubalcaba, el peneuvista presidente de la Comisión de Derechos Humanos, que aún no sabe a quién entregó en Estrasburgo la denuncia contra la dispersión.

El 4 de septiembre pasado, Ardanza expresaba a este periódico, en el jardín de Ajuria Enea, su deseo de solucionar el problema del terrorismo antes de abandonar su cargo en diciembre. Probablemente era un deseo, porque el proceso que empieza es largo, pero nadie podrá dudar de que, al menos, lo dejará encauzado.

Los nacionalistas vascos han tenido y tienen claro que ellos debían liderar el proceso, y, a partir de ahora, el aberriano y el comunión que lleva dentro cada dirigente del PNV tendrán que emplearse a fondo.

GOBIERNO: La firmeza de la vía policial

José María Aznar ha mantenido en privado la teoría de que el terrorismo no acabará hasta que el 80% de los vascos no eche al mar al 20% que apoya, respeta o permite que ETA siga actuando. Quizá por eso el presidente del Gobierno corrigió la noche del miércoles pasado desde Lima varias frases del comunicado que le leyó desde Madrid Jaime Mayor Oreja.

Y eso que su ministro del Interior nunca ha sido precisamente un entusiasta de la vía negociadora para solucionar el terrorismo. De hecho, Mayor Oreja sostiene que su política antiterrorista, la de la llamada vía policial, nunca se ha aplicado en este país. Considera el ministro que los gobiernos del PSOE combinaban la actuación policial con las conversaciones, negociaciones o tomas de temperatura que hacían imposible la firmeza.

Por eso, el titular de Interior no sólo ha visto con escepticismo la vía abierta hace un año por el PNV, sino que hasta el pasado jueves por la mañana no se la había tomado en serio. En su momento, recibió y escuchó en la sede del Ministerio a los tres negociadores del PNV, Ollora, Egibar y Agirre, pero luego en su entorno hasta se hacían bromas y se les calificaba irónicamente como el trío de la benzina.

Claro que el ministro tenía la información privilegiada que le facilitaba el Cesid sobre los incipientes contactos entre los nacionalistas y los abertzales.

Contaba también el Gobierno con la información obtenida del seguimiento en el sur de Francia a un destacado dirigente del PNV que acudía a entrar en contacto con un importante miembro del MLNV. Lo más que hizo el ministro fue recibir en varias ocasiones a mensajeros como el líder del grupo pacifista Gernika Gogoratuz, Juan Gutiérrez. Sentados en los sofás del antedespacho del ministro, éste escuchó cómo su interlocutor le trasladaba las opiniones que, a su vez había recabado entre miembros del MLNV. El ministro oía a su interlocutor, dejaba hacer, pero no movía ni un dedo. Como no movió un dedo cuando un amigo suyo, Eugenio Ibarzabal, hizo similares gestiones.

O cuando un obispo castellano le ofreció su mediación.

Mayor Oreja se ha hartado de repetir que lo que hay que hacer es perseguir a los etarras, como delincuentes que son, y que en la línea política lo único que cabe hacer en el País Vasco es poner en marcha el «proyecto común y compartido». Esto viene a ser algo así como eliminar la fractura social en el País Vasco entre nacionalistas y no nacionalistas.

En coherencia con esta idea ha dirigido una implacable política antiterrorista con la que ha logrado ser el ministro más valorado no sólo por los ciudadanos, sino también por la oposición del PSOE.

Su firmeza lo ha llevado a atreverse a hacer cosas que ningún antecesor había osado. Por ejemplo, trajo a Eugenio Etxebeste, Antxon, de Santo Domingo y terminó así con el tópico del interlocutor intocable que era preciso mantener por si en algún momento había que negociar.

Colaboró activamente para que los miembros de la Mesa Nacional de Herri Batasuna terminaran en prisión, que no pasaba nada, que no eran intocables.

Incluso, aunque formalmente fue una decisión judicial, cerró el diario Egin. Así, Mayor Oreja acabó con estereotipos agoreros que alertaban de las consecuencias negativas de dejar sin referente ideológico al MLNV y que auguraban un aumento de la violencia en el País Vasco.

Es decir, ni un paso atrás y sin ceder a las presiones que desde diversos sectores le pedían gestos como el acercamiento de presos al País Vasco. Y siempre con un amplio respaldo social y con un creciente distanciamiento de sus socios parlamentarios del PNV, a pesar de haber sido el muñidor del acuerdo para la investidura de Aznar.

Además, en los dos últimos meses, el ministro ha tenido que enfrentarse a situaciones de extrema dureza provocadas por el asesinato de sus compañeros de partido. No sólo el amargo trance de consolar a sus familias, sino buscar protección al resto, escuchar sus quejas y resolver con Carlos Iturgaiz el problema de rellenar las listas electorales del PP vasco.

En el mes de julio, el ministro del Interior empezó a recibir datos de los servicios de información que apuntaban a la posibilidad de que un sector de ETA estuviera planteándose decretar una tregua. Las informaciones eran difusas y más bien parecía que el sector que planteaba el alto el fuego era minoritario.

Se adelantó en anunciar la noticia el ex presidente del Gobierno Felipe González, al desvelar el mes de julio pasado en un Comité Federal del PSOE que se preparaba una tregua de ETA acordada con el PNV.

El Gobierno apoyaba su escepticismo en dos precedentes. Uno, el de la tregua de 20 días de 1996 que provocó un movimiento de ficha del Gobierno acercando presos al País Vasco, pero que quedó en un acto fallido. El segundo es el de la carta del otrora ideólogo de ETA José Luis Alvarez Santacristina, Txelis, en favor del final de la violencia que se hizo circular en diciembre de 1997 por las prisiones con más voluntad que acierto. Se pretendía aprovechar que los presos de ETA se sentían abandonados por la organización tras la tregua en el frente carcelario y recoger el mayor número posible de apoyos en las cárceles. El resultado fue que sólo firmaron varios etarras, con nombre pero sin peso ya en la organización, como José Luis Urrusolo Sistiaga. Todo parecía indicar que, al menos en las cárceles, la posición favorable a la tregua era minoritaria en ETA.

Desde el verano, el ministro Mayor Oreja tenía, por ejemplo, una carta del responsable de los comandos José Javier Arizkuren Ruiz, Kantauri, a otro terrorista en la que se le comunica que habría una tregua, pero que sería cosa de poco tiempo.

Este y otros datos hicieron pensar al ministro que ETA iba a plantear una tregua indefinida, pero con unas condiciones que hasta la organización terrorista consideraba inasumibles por el Gobierno. O sea, que era una simple estrategia electoral con el fin de recuperar votos de la izquierda abertzale contraria a la violencia. Es decir, que si la formación política que más votos le ha quitado a Herri Batasuna en los últimos años ha sido Izquierda Unida, la coalición abertzale intenta ahora recuperar esos sufragios y sumarlos a los de los convencidos que ya tiene seguros y que no irán nunca a ningun otro partido. Esta es la traducción en términos electorales de lo que Aznar y Mayor Oreja han llamado la «tregua-trampa».

Todavía el día 10 de septiembre, Mayor Oreja pronunció en una reunión una frase que resume su escepticismo: «Cuando ETA quiera dejar de matar, no me hará falta que me lo diga el PNV. Yo lo sabré».

Luego vino el comunicado, y el primer estudio de su literalidad ha descolocado ligeramente este análisis, ya que en el entorno más cercano del ministro se empieza a ver una luz, todavía tenue, de esperanza al final del túnel.

En el Gobierno empieza a extenderse la teoría de los que creen que ya ha llegado lo que ha estado esperando durante años. Es decir, la presión policial y judicial contra los comandos y el entramado de KAS y el MLNV; la ausencia de referentes personales como lo fueron Antxon, Txomin o Pakito; el acoso internacional por la presión diplomática del Gobierno; la rebelión de la sociedad vasca o la falta de un órgano de expresión que los aglutine, entre otros factores, han provocado la cuasirrendición de ETA.

Por personalizar, en el Ministerio del Interior se asegura que dirigentes como Iñigo Iruin «han visto las orejas al lobo» y han pasado de ser los intocables de la corbata a ser investigados, procesados y condenados. Por eso, aseguran, se buscan salidas personales para eludir la cárcel.

Todas estas salidas individuales, cuando se unen, terminan arrastrando a la organización a declarar una tregua en situación de debilidad.

En los primeros días de septiembre de este año, el PSOE empezó a recibir una información que indicaba que los rumores sobre la tregua de ETA iban en serio. Que los nacionalistas iban a capitalizar el éxito de la paz y que los dos partidos mayoritarios en Madrid corrían el riesgo de quedar fuera. Antes de tomar una decisión, Ramón Jáuregui, que no es el interlocutor habitual de Mayor Oreja, descolgó el teléfono y llamó al Ministerio. El ministro le dijo que esa misma mañana se había reunido con los servicios de información y que no había razones para creer que ETA quisiera dejar las armas. Pese a la respuesta de Mayor Oreja, la Ejecutiva del PSOE hizo pública su petición al Gobierno para que liderara una oferta de paz. La iniciativa fue anunciada antes de que se le diera un contenido concreto, con el objetivo de adelantarse en lo posible a los nacionalistas. Vano empeño. El Gobierno no tenía la más mínima intención de hacer oferta alguna de paz.

ETA: El punto de no retorno de la organización terrorista

Mikel Albisu, Mikel Antza, tenía 14 años cuando murió Franco. Ahora es el responsable del aparato político de ETA, forma parte del triunvirato de la organización terrorista y representa a la generación de dirigentes etarras que tuvo que sustituir a los históricos que fueron detenidos en Bidart el 29 de marzo de 1992.

Antza ha liderado siempre el sector más inmovilista, conservador y violento de ETA. El grupo de los que han defendido que había que «pegar duro» y no renunciar al programa máximo de la organización.

Frente a él ha estado durante años el grupo que lideraba José Luis Arrieta Azkoiti y que defendía que era mejor negociar ahora y conseguir lo que se pueda, que esperar a hacerlo desde la debilidad que da la derrota. Como es obvio, este sector ha estado en minoría en ETA en los últimos años. Por eso, algún día nos podremos enterar de las razones por las que un radical como Antza ha participado en una decisión que, pase lo que pase a partir de ahora, marca un punto de inflexión en la estrategia de ETA.

Mikel Antza ha supervisado todo el proceso de conversaciones entre Herri Batasuna y el PNV, y, a través de un sofisticado sistema de seguridad, ha ido recibiendo información de cada uno de los pasos que se iban dando.

Mientras con una mano permitía este proceso de conversaciones, con la otra autorizaba asesinatos, secuestros y extorsiones. No hay que olvidar que en los 12 últimos meses, justo después de la liberación de Ortega Lara y del asesinato de Miguel Angel Blanco, ETA ha matado a nueve personas: el 6 de septiembre asesinó a un policía en Basauri; el 15 de octubre, a un ertzaina en Bilbao; el 12 de diciembre, al concejal del PP de Irún José Luis Caso; el 10 de enero, al concejal del PP de Zarauz José Ignacio Iruretagoyena; el 30 de enero, al concejal del PP de Sevilla Alberto Jiménez-Becerril y a su esposa; el 7 de abril, al concejal de UPN Tomás Caballero; el 9 de abril, a un guardia civil en Vitoria, y el 25 de junio, al concejal del PP Manuel Zamarreño.

En la relación no se incluyen los intentos de asesinato ni los atentados fallidos.

Desde el mes de junio, ETA aceptó la petición de sus interlocutores de mantener una tregua tácita que ha tenido continuación en la declaración del alto el fuego indefinido. De esta forma, la organización demostraba también que tiene un estricto control sobre los comandos y que, por primera vez en muchos años, no ha habido campaña de verano.

En el entorno de ETA, en los últimos años, siempre ha habido dirigentes partidarios de mantener contactos con el Gobierno y declarar una tregua. Desde las conversaciones de Argel; los contactos de Rafael Vera y Joel Cathalà con un dirigente de HB ya apartado de la coalición en un hotel de Burdeos, a la oferta de negociación del trío designado por ETA en los últimos meses de 1994.

La novedad es que ese sector parece haber conseguido imponer sus tesis al MLNV, y, desde luego, a los que tienen el sangriento poder de controlar los comandos. Ha resultado fundamental el papel de Rafael Díez Usabiaga, que, liderando el sindicato LAB, ha mantenido, pese a todo, la unidad de acción con la central nacionalista ELA, en una especie de ensayo de frente político nacionalista.

En enero, Juan Gutiérrez, de Gernika Gogoratuz, se entrevistó con diversos dirigentes abertzales como José Luis Elkoro o el propio Díez Usabiaga.

En sus notas, Gutiérrez contaba cómo sus interlocutores le aseguraban que creían posible poder lograr que ETA decretara una tregua. En las entrevistas estaba presente Chris Mitchell, miembro de la Fundación Carter, especializada en mediación en conflictos. En representación del MLNV han intervenido también en algún momento de las conversaciones Arnaldo Otegi, Joseba Permach y, sobre todo, Iñigo Iruin.

Este último es uno de los pocos históricos de la coalición que se ha mantenido casi en primera fila, pese a ser identificado en los últimos años como partidario de una vía más dialogante. Su condición de brillante abogado le ha valido la consideración de los dirigentes del entramado del MLNV, una especie de asesor jurídico y mercantil. Su autoridad en el MLNV se incrementó tras el encarcelamiento de la anterior Mesa Nacional de HB, aunque finalmente no entrara a formar parte de la nueva dirección de la coalición abertzale.

Arnaldo Otegi ha sido cocinero antes que fraile y ha pasado por todos los escalones del MLNV: participó como liberado en un comando; luego formó parte del compacto colectivo de presos, y, desde enero, ha sido la cabeza visible de la nueva Mesa de HB. Fue juzgado por participar en secuestros de dirigentes de UCD como Javier Rupérez. La estrategia en aquella época era también atentar contra políticos del partido gobernante. La fracción de ETA que mantenía esa táctica firmó la paz con el Gobierno de UCD.

Alguno de los negociadores actuales hubo de desdoblarse en la negociación con los nacionalistas y en las posteriores reuniones periódicas y constantes con los que siempre han mandado en ETA, es decir, los que controlan las pistolas y los comandos.

En julio lograron arrancar la tregua tácita, y en septiembre, el permiso para lavar la cara y maquillar a la coalición presentándola a las elecciones con las siglas EH (Euskal Herritarrok). En la nueva formación se incluye a dirigentes apartados por sus posiciones en favor de la paz. Del PNV consiguieron que atrajera a sus posiciones de autogobierno a otros partidos nacionalistas como CiU o BNG y plasmara sus posiciones en la Declaración de Barcelona y que suscribiera el Pacto de Estella con EA, Izquierda Unida y HB. Todo respondía a una escenificación pactada.

EL FUTURO: Un largo y tortuoso camino

La consigna en el Gobierno para el futuro es la de la calma, la paciencia, la cabeza fría, el escepticismo y la discreción. Todo dependerá, dicen, de lo que ocurra el 25 de octubre en el País Vasco, tras una campaña electoral que, por primera vez, se celebrará en paz. Preocupa sobremanera que en el último año los nacionalistas se hayan podido acercar más a HB que lo que esta coalición se ha aproximado al nacionalismo democrático. O, dicho de otro modo, que pueda formarse un Gobierno nacionalista radical -aberriano-, con presencia del PNV y EA y apoyo en el Parlamento vasco de EH.

Todos estos partidos, según sostiene el Gobierno, llevan en sus programas el derecho de autodeterminación y defienden en textos como el Pacto de Estella o la Declaración de Barcelona que hay que buscar otras fórmulas para el Estado. El tema se complica para el Gobierno por el hecho de que sus socios de CiU hayan participado con agrado en dos de las escenas cuyo guión escribió el PNV con HB para llegar a la tregua.

Respecto a ETA, en el Gobierno se confía en que, pese a la literalidad del último comunicado, la organización terrorista haya renunciado ya a su programa máximo, que incluye, por ejemplo, la «reunificación de Euskal Herria», y se preparan a asumir una negociación sobre el futuro de los presos.

ETA ha evitado ya dar la imagen entre sus bases de bajada de pantalones al llevar la iniciativa al Gobierno.

El siguiente movimiento, dicen, ha de hacerlo ETA, y, tras las elecciones, hacer público otro comunicado o, de alguna manera, hacer llegar al Gobierno de qué manera se afronta el proceso, en qué mesas, con qué mediadores y sobre qué temas. Si ETA mantiene su tregua y confirma que no se trata de una macabra operación de imagen, el Gobierno está persuadido de que habrá que iniciar un largo y tortuoso camino, sin ningún paralelismo con el proceso que se vivió en el Ulster. Allí todo estaba por negociar y aquí hay menos margen de maniobra con respecto al autogobierno; allí había dos bandos y un mediador; allí había un líder con carisma en el Sinn Feinn y allí hubo una ministra que se remangó y fue a la cárcel a entrevistarse con los presos del IRA.

Antes, se resolverá la incógnita de saber qué ocurre con las vías de investigación abiertas y casi concluidas del sumario que provocó el cierre de Egin o con la declaración ante el juez Baltasar Garzón de Iñigo Iruin por este mismo sumario.

   

Una información de Fernando Garea publicada en EL MUNDO el domingo 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Proceso de paz, acto segundo: ETA mantendrá la tregua al menos durante los próximos seis meses

   

TRAS UN FUTURO SIN BALAS.- La organización terrorista pretende que la «segunda fase» marcada por el «Acuerdo de Estella» sufra los menores sobresaltos posibles, al margen de las dificultades intrínsecas de las conversaciones. Para ello, delegará su voz en quienes la han representado hasta el momento: Mikel Otegi, Iñigo Iruin y Rafael Díez Usabiaga. Eso sí, Mikel «Antza», responsable del aparato político de ETA, caracterizado por su dureza, mantendrá el hilo conductor de las negociaciones y estará informado del curso que tome el diálogo entre los partidos políticos.

SAN SEBASTIAN.- «Declarar una tregua unilateral, indefinida y sin condiciones significa que no puedes desdecirte al mes siguiente, que tienes que estar por lo menos seis meses sin pegar tiros y que, en ese tiempo, la gente se acostumbra a vivir sin violencia. Si después te ves obligado a volver, tienes que cargarte de razones y aun así, te abandonarán hasta los tuyos, que se han acostumbrado a otro modo de vida».

Quien refleja en voz alta los pensamientos de la cúpula de ETA es una persona que durante muchos años ha estado vinculada a la actividad de la organización. Y sus permanentes contactos le hacen estar convencida de que la oferta de alto el fuego tiene una difícil vuelta atrás. No duda de la sinceridad del ofrecimiento: «Es seria y tiene un punto de partida muy sólido porque se ha invertido la dialéctica». Hasta la fecha, ETA buscaba la acumulación de fuerzas en el campo militar: atentados y muertos. En esta ocasión, ha concentrado esfuerzos en el ámbito político: partidos, sindicatos y organizaciones sociales. «El proceso de paz puede tener altibajos, pero es irreversible tal y como se ha planteado», añadía.

No obstante, este abertzale cree que, en este camino en cuyo final puede vislumbrarse la paz, ETA teme a dos enemigos que lo pueden hacer peligrar. Por un lado, que se alargue sin que el Gobierno del PP adopte ninguna medida y entre en un lánguido desarrollo. El segundo riesgo es que se cambie la dialéctica demócratas versus violentos por la de constitucionalistas versus soberanistas, lo que haría inviable el desarrollo de lo que debe ser el proceso de paz.

Un proceso de paz en el que ETA no quiere perder la comba. Como en el Foro de Irlanda. A lo largo de estos meses de conversaciones que han conducido a la firma del Acuerdo de Estella, la organización armada ha tenido en sus manos el hilo conductor de la negociación en lo que respecta a la postura mantenida por Herri Batasuna. Iñigo Iruin, Rafa Díez Usabiaga y el nuevo portavoz del máximo órgano dirigente del partido independentista, Arnaldo Otegi eran los hombres que representaban al mundo abertzale.

Esta interlocución ha sido supervisada de manera permanente por el responsable del aparato político de los etarras, Mikel Albisu Mikel Antza, quien estaba constantemente informado del contenido de los encuentros bilaterales. Es más, la persona con la que este periódico estuvo conversando sobre este asunto concreto aseguró que el abogado de Herri Batasuna, Iñigo Iruin, estaba allí sin pertenecer a la Mesa Nacional tras obtener el permiso expreso de la dirección etarra, ya que de lo contrario su presencia hubiera sido desautorizada. Iñigo Iruin lleva, por lo menos, seis años cocinando una tregua con el portavoz del PNV, Joseba Egibar. El abogado donostiarra transmitía desde hace años al líder peneuvista un mensaje de Eugenio Etxebeste Antxon, en Santo Domingo, en el que se aseguraba que ETA haría público un alto el fuego de seis meses. Ese cese de la actividad armada no llegó nunca y Antxon fue trasladado a una cárcel de Madrid en julio del año pasado. Paradójicamente, cuando menos viable parecía la oferta de distensión, ésta ha llegado y en forma sorprendente: unilateral e indefinida.

SEGUNDA FASE: ETA delegará en los negociadores de HB

Al parecer, ahora, en el presumible inicio de la segunda fase, el Gerry Adams vasco continuará siendo ETA como ente colectivo, aunque representado por las mismas personas que lo han hecho hasta ahora. En el mundo abertzale no existe la persona vinculada a los milis (ETA militar) en 1968 y que en este momento esté en la dirección de HB. Lo más cercano, Arnaldo Otegi, su actual portavoz, que en su juventud perteneció a los polimilis (ETA político-militar).

ETA personificará nuevamente su representación en los tres interlocutores que han llevado a cabo las conversaciones bilaterales. La organización terrorista no desea interferir en la buena marcha del proceso, por lo que no tiene la intención de introducir a ninguno de sus miembros en los futuros encuentros. Según las fuentes que informaron a este periódico, la organización armada podría, por ejemplo, colocar a Mikel Antza, que no tiene ninguna causa judicial pendiente. La única inculpación posible sería la de pertenencia a banda armada, (la misma que pesa sobre Josu Ternera y Eugenio Etxebeste, los anteriores responsables del aparato político), pero demostraría, en opinión de estas fuentes, la mala intención del Gobierno. Sin embargo, ETA no desea provocar ninguna posibilidad de ruptura por lo que permanecerá, formalmente, al margen, en caso de que la respuesta gubernamental sea positiva.

Siete meses de conversaciones entre partidos, años de colaboración permanente entre las centrales sindicales ELA y LAB, años de trabajo de Elkarri y otros movimientos sociales y la colaboración de la Iglesia vasca culminaron el pasado día 12 con la firma, en la localidad navarra de Estella, del acuerdo que lleva su nombre.

Los cuatro partidos políticos (PNV, HB, EA e IU) y una veintena de sindicatos y colectivos vascos se congregaron en torno al denominado por ellos mismos Foro de Irlanda. Su finalidad era la de conseguir encontrar una salida a la situación de violencia que se vive en el País Vasco frente a la, en su opinión, inoperancia de la Mesa de Ajuria Enea que «no trataba de hallar una solución sino que se limitaba a constatar la existencia del terrorismo en espaciadas declaraciones retóricas», según manifestó a EL MUNDO un integrante de este colectivo.

FORO DE IRLANDA: Con los ojos puestos en la negociación del IRA

Como es sabido, el documento suscrito, cuyo esqueleto fue elaborado por Joseba Egibar e Iñigo Iruin, plantea un proceso de negociación dividido en dos fases de diálogo, abierto y sin exclusiones. Una, preliminar, en la que se establezcan conversaciones multilaterales que no exijan condiciones previas infranqueables. La segunda, resolutoria, se realizaría en unas condiciones de «ausencia permanente de todas las expresiones de violencia».

El Acuerdo de Estella fue, en palabras de uno de los integrantes del Foro: «El último acto de la fase previa», el precedente al inicio de la fase de negociación.

El Foro de Irlanda, que copió de la república atlántica no sólo el nombre, trataba de hacer llegar un mensaje a ETA para que decretara una tregua, y otro al Gobierno, al PP y al PSOE para que admitiera un final dialogado de la violencia.

La organización terrorista, perfectamente coordinada con los pasos dados por su representación política, decretó el alto el fuego cuatro días después de la firma del documento para que éste fuera viable.

La virtualidad de ese acuerdo, consensuado con anterioridad al día 12 y firmado físicamente entre las banderas de Irlanda y la enseña vasca, es que HB asume por primera vez que se puede producir un alto el fuego de ETA sin las exigencias recogidas en la Alternativa Democrática. Otra novedad es que la organización terrorista no plantea el reconocimiento del derecho de autodeterminación como paso indispensable para una negociación. De hecho, el Acuerdo de Estella no fija exigencias al Gobierno, ni a ningún partido, y como algo inédito admite que para resolver el problema es necesario que la violencia desaparezca del escenario político.

De Irlanda han copiado casi todo en la fase final de este proceso menos dos cuestiones, que atascaron un tiempo la pacificación en el Ulster. La exigencia de un alto el fuego permanente estaba incluida en la Declaración de Downing Street que abrió el proceso de paz irlandés. En el País Vasco, los firmantes sabían que ETA iba a declarar una tregua porque así lo habían asegurado los representantes de HB. Esta convicción favoreció, en gran medida, la celeridad en la toma de decisiones para llegar al acuerdo.

El otro escollo en el que se empeñó Mayor y que desencasquilló Tony Blair fue la petición de la entrega de la armas. Esta exigencia hizo que el IRA reiniciara su actividad terrorista. Retirada por Blair, comenzó el proceso de paz.

También imitaron a los irlandeses en firmar, en primer lugar, un acuerdo entre nacionalistas. En este caso, IU sería la representación de los grupos no confesionales que suscribieron el acuerdo irlandés.

El proceso que culminó el pasado día 12 comenzó en el invierno de 1997 con la anterior Mesa Nacional de HB, actualmente encarcelada por colaborar con ETA en la elaboración de un vídeo electoral.

El partido independentista hizo llegar a sus homónimos nacionalistas su intención de cambiar de estrategia y tratar de desarrollar más cintura política, sustituyendo la confrontación permanente a la que les obligaba la Ponencia Oldartzen (algo parecido a un documento congresual). Advertían de que la decisión era seria y que no variaría tanto si eran condenados como si no lo eran. El encarcelamiento retrasaría el cambio, pero no lo frenaría, indicaban.

Así pues, contrariamente a lo que se ha dicho, el giro en HB no se produce con la llegada de la nueva Mesa Nacional sino con la anterior, porque así lo ordenó en ese momento la dirección política de la izquierda abertzale, ETA.

Tras la entrada en prisión de los 24 dirigentes condenados por el Tribunal Supremo, ETA trunca una manifestación convocada por ELA, LAB y Elkarri en contra de esta decisión judicial. La organización terrorista quiere demostrar que ella es quien marca la línea política del MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco) y para ello asesina al concejal de UPN en Pamplona, Tomás Caballero. Evidentemente, obliga a desconvocar la acción de protesta, que se celebrará, con escasa repercusión, en otra fecha posterior.

Sin embargo, ni este atentado mortal, ni el de un guardia civil en Vitoria, ni el del concejal popular en Rentería, Manuel Zamarreño, contrariamente a lo sucedido en otras ocasiones, rompieron las conversaciones bilaterales que mantenía HB con los otros partidos integrantes del Foro. Esto hizo pensar a ETA que, en esta ocasión, los partidos nacionalistas vascos e IU iban en serio.

ETA, por su parte, aguantó estoicamente el cierre de Egin, la desarticulación de la trama financiera y la muerte de Inaxi Zeberio en la acción policial acometida por la Ertzaintza para desarticular el comando Bizkaia.

Así pues, el Acuerdo de Estella es la culminación de un diálogo blindado que ha resistido atentados de ETA, acciones contra la organización terrorista y la presión de los sectores más duros del MLNV.

ETA ha avalado en todo momento el trabajo de su brazo político, un dato que conocían los demás partidos, por lo que 10 meses han sido suficientes para que HB sustituya a su Mesa Nacional, rompa el aislamiento político, exprese su voluntad de cambio y llegue a un acuerdo con nacionalistas e IU. El partido independentista transmitió a sus interlocutores que la izquierda abertzale se había convencido de algo que llevaban años diciendo PNV y EA: que la estrategia armada debilita la reivindicación nacionalista.

PNV: La «Declaración de Barcelona» y las embajadas extranjeras

El PNV ha sido una pieza fundamental en la consecución de la firma del Acuerdo de Estella y de la posterior tregua de ETA, que ha propiciado el esperado espaldarazo de la Iglesia vasca y la rúbrica, en breves días, del CDN, el partido del ex presidente navarro Juan Cruz Allí.

Este aseguró en su momento que se sumaría al proceso siempre que la organización terrorista decretara un alto el fuego. Para los nacionalistas vascos, la subida al tren del Acuerdo de Estella de esta formación política es muy significativa.

El portavoz peneuvista, Joseba Egibar, aseguraba ayer que llevaba ocho años detrás del pacto: «Desde la autovía de Leizarán», decía.

Ciertamente lleva esos años en contacto con la izquierda abertzale, tratando de lograr que ETA decrete un alto el fuego. Esto le ha supuesto hacer de malo de la película, aunque al final, para él, haya valido la pena.

La fase final de este proceso, que ha culminado con el alto el fuego unilateral e indefinido, ha sido muy intensa pero muy breve. El repunte final tuvo lugar en la primera semana de agosto y el 12 de septiembre se puso la pista de aterrizaje a la tregua de ETA con la Declaración de Estella.

Durante todo este tiempo, el Gobierno, el PP y el PSOE han permanecido al margen del proceso, aislados, y con la mayoría de los canales de comunicación cortados. La incomunicación es consecuencia del bloqueo, en marzo pasado, de la Mesa de Ajuria al rechazar de plano el documento presentado por el lehendakari Ardanza para buscar una salida al problema de la violencia. Los contenidos de aquel escrito eran muy parecidos a los que se aprobaron en Estella.

Ante esta postura, PNV, EA e IU decidieron que el Pacto de Vitoria quedaba en vía muerta y que debían avanzar en otros foros. Esta apreciación no fue secundada ni por el PSOE ni por el PP, por lo que quedaron al margen de esta iniciativa. «Fueron invitados a participar, pero rechazaron la oferta», según los firmantes. Ese camino marcó un importante punto el 12 de septiembre en la localidad navarra de Estella.

Paralelamente a este proceso, el PNV, CiU y BNG, en representación de los nacionalismos periféricos, firmaron el pasado 17 de julio la llamada Declaración de Barcelona en la Ciudad Condal.

Advertían al PP y al PSOE que la segunda Transición ya ha empezado y para conseguirlo han establecido un órgano de coordinación permanente que se ocupará de aquellos asuntos que conciernen al desarrollo del carácter plurinacional del Estado.

Después llegó el Acuerdo de Estella y, el mismo día en que se festejaba en el País Vasco la declaración de la tregua etarra, estas tres formaciones políticas se reunieron en Vitoria para reiterar su deseo de que el Gobierno cambie el marco jurídico político por otro que haga realidad que España es un estado plurinacional.

En este deseo de que se modifique el marco jurídico, los nacionalistas periféricos coinciden con los integrantes del Foro de Irlanda.

Según las fuentes que informaron a EL MUNDO, nada de esto es casual. El PNV tenía perfectamente planificadas todas las secuencias en el tramo final de la escenificación, desde la intensificación de las negociaciones con HB, de lo que debe ser el futuro político nacional. Un futuro en cuyo planteamiento, en líneas generales, coinciden con los nacionalistas catalanes. La presencia casi exótica de BNG en la Declaración de Barcelona se debe al deseo de esta formación de acercarse a los nacionalistas moderados para borrar su imagen anterior de partido radical e incapaz de gestionar bien.

Y, en ese intento de no dejar nada al albur, el PNV pensó incluso en la política de Exteriores. Un representante de los nacionalistas vascos tuvo el encargo de contactar con las embajadas de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña e Irlanda para comunicarles la proximidad de la tregua. De ahí su rápida reacción. En algunos casos, más rápida que la del Gobierno de la nación.

Una información de Carmen Gurruchaga publicada en EL MUNDO el domingo 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Así se negoció la tregua

  

Doce reuniones en siete meses entre el PNV y HB han desembocado en el alto el fuego de ETA

Pocos días antes de que la Mesa Nacional de HB ingresara en prisión, entre el 5 y el 6 de diciembre del año pasado, su responsable de organización, Rufi Etxeberria, se entrevistó con el portavoz del PNV, Joseba Egibar. Etxeberria acudió a la cita acompañado del dirigente más duro de la dirección abertzale, José María Olarra. Egibar se presentó con Juan María Ollora, el ideólogo de su partido, defensor a ultranza de la salida dialogada al problema de la violencia, y Gorka Aguirre, el máximo conocedor en el PNV de los entresijos de ETA y sus presos.

Rufi Etxeberria comunicó a la delegación del PNV que el ingreso en prisión de la Mesa Nacional de HB -de cuya inminencia no tenía duda- no iba a obstaculizar el diálogo que sus sucesores estaban dispuestos a emprender. Pidió a los peneuvistas que se pusieran en contacto con ellos para iniciar las conversaciones. Además, le dijo a Egibar que en HB se había producido un giro y que la organización había decidido abandonar la práctica de la ponencia Oldartzen. Este documento implantó en 1995 la política de desestabilización, combinando la violencia callejera con los atentados selectivos de ETA, para forzar una negociación con el Gobierno. Ahora, explicó, los abertzales querían iniciar conversaciones con el PNV y otras fuerzas vascas para buscar iniciativas comunes. Ninguno de los presentes sabía que estaban iniciando un proceso que, tras una docenas de reuniones, saturadas de llamadas telefónicas, culminaría con una tregua de ETA.

Los miembros de la Mesa Nacional de HB estaban convencidos de que la política de desestabilización, mantenida con intensidad desde 1995, les había conducido al annus horribilis de 1997. Fueron 12 meses que empezaron con el encarcelamiento de la Mesa Nacional durante 90 días, ante la indiferencia de sus bases, y con su humillante y, para las bases, polémica salida de la prisión tras el pago de una fianza. Pero el punto álgido de su mala racha lo marcan la liberación por la policía de José Antonio Ortega Lara del inhumano zulo de Mondragón y el asesinato del concejal del PP de Ermua Miguel Ángel Blanco. Estos dos acontecimientos desencadenaron las manifestaciones masivas de indignación que dejaron acorralado al brazo político de ETA.

Egibar, Ollora y Aguirre recibieron con escepticismo los planteamientos de Etxeberria, Olarra y Aoiz. El encuentro se llevó a cabo gracias a los oficios del abogado Iñigo Iruin, ex dirigente de HB, con quien Joseba Egibar mantenía contactos esporádicos desde que en 1992 sostuvieron unas conversaciones finalmente frustradas.

El encarcelamiento, pocos días después, de la Mesa Nacional de HB desencadenó una despiadada respuesta de la organización terrorista contra los concejales del Partido Popular. Se inició el 12 de diciembre con el asesinato del edil de Rentería José Luis Caso. A este primer atentado siguieron los de Zarautz y Sevilla, en el mes de enero. El panorama no permitía albergar optimismo respecto al apoyo de la banda hacia los planes que los dirigentes ahora encarcelados de HB habían adelantado al PNV.

Además, en esos momentos el PNV estaba jugando en otro frente. Temía que las impresionantes movilizaciones de indignación desencadenadas por el asesinato de Miguel Ángel Blanco afectaran a todo el nacionalismo y provocaran su retroceso electoral. El partido de Arzalluz consideró que debía tomar la iniciativa. En un encuentro celebrado en La Moncloa el 16 de enero, el lehendakari Ardanza presentó al presidente del Gobierno, José María Aznar, un plan de pacificación que tenía intención de exponer en la Mesa de Ajuria Enea. Para ello necesita el concurso de los dos partidos nacionales, el PP y el PSOE. El plan de Ardanza consistía en abrir un diálogo político sin límites entre los partidos vascos, aunque especificaba que debía estar precedido de una tregua indefinida de ETA. Los acuerdos tendrían finalmente que ser ratificados por el Parlamento y el Gobierno centrales.

Pero Aznar, y también el PSOE, rechazaron el plan. No les gustaba que los partidos vascos abriesen un diálogo que pudiera desbordar la Constitución, y menos aún que sus conclusiones se impusieran al Gobierno y al Parlamento. Además, consideraban que era negativo moverse sin que ETA hubiera dado ningún paso. El rechazo del plan dejó al PNV las manos libres para iniciar sus conversaciones con HB. El propio Xabier Arzalluz se lo comunicó a José María Aznar en febrero. Éste le contestó, con su laconismo habitual: «Avísame si consigues llenar la piscina».

Mientras tanto, en la izquierda abertzale los acontecimientos se producían tal y como había adelantado Rufi Etxeberria a Joseba Egibar en diciembre. A pesar de la ofensiva etarra contra los concejales del PP, Arnaldo Otegi se puso en contacto con Joseba Egibar nada más ser elegido portavoz de la nueva Mesa Nacional de HB, a finales de enero.

Un mes después se celebró la primera reunión entre las delegaciones del PNV y HB. Fue el 26 de febrero, en la sede de la organización abertzale de Vitoria. Por el PNV acudieron Ollora, Aguirre y Egibar. Les esperaba una sorpresa: en representación de HB, junto a Arnaldo Otegi se sentaba Iñigo Iruin, su interlocutor de 1992. Iruin había sido depurado por la anterior Mesa Nacional de HB al discrepar abiertamente con la ponencia Oldartzen, que tan desastrosos resultados había producido a la organización.

Era un buen augurio. Aquella presencia fue para Egibar el primer indicio de que la voluntad de renovación por parte del nuevo portavoz de HB podía ir en serio. La voluntad del PNV quedó patente con la instalación de una unidad de élite de la Ertzaintza para proteger las reuniones de posibles espionajes.

El primer encuentro fue positivo. Los interlocutores decidieron la continuidad de las sesiones y confeccionaron una agenda y un calendario. Arnaldo Otegi, el único que no era conocido por sus interlocutores del PNV, mostró un talante abierto, en las antípodas del que tenía su predecesor, Floren Aoiz. Acordaron reunirse cada tres semanas, aproximadamente, y celebrar las sesiones en sedes alternas. Pero hubo algo más: la delegación de HB planteó a la del PNV, previamente y sin tapujos, que esas reuniones no eran el marco adecuado para discutir o plantear una tregua de ETA, sino el lugar propicio para crear las condiciones que invitaran a la banda a decretarla. HB pidió, en definitiva, ser tratada como una organización política, autónoma de ETA, y no como el brazo de la banda armada. La delegación del PNV aceptó ese compromiso.

Egibar, Ollora y Aguirre recordaron a sus interlocutores el plan Ardanza de pacificación, que en ese momento ya había sido prácticamente rechazado por el Gobierno y el PSOE. Pero los representantes de HB dijeron que no les gustaba, no tanto por su contenido como por haber sido promovido por el lehendakari. Según ellos, Ardanza representaba otra época: la de los pactos antiterroristas de Ajuria Enea. «Estamos en condiciones de demostrar que, como fruto de un trabajo conjunto, se pueden obtener mucho mejores resultados que en la Mesa de Ajuria Enea», manifestaron.

Sin embargo, admitieron que parte de la metodología del plan podía aprovecharse. Discrepaban de que el proceso pudiera contar con el visto bueno del Gobierno. No obstante, el Ejecutivo del PP ya había eliminado ese problema al haberlo rechazado de forma despectiva a través de su entonces portavoz, Miguel Ángel Rodríguez, en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros.

HB y PNV coincidieron en la necesidad de seguir el modelo irlandés de pacificación, iniciado con las conversaciones entre John Hume, representante del nacionalismo moderado, y Gerry Adams, del Sinn Feinn, la rama política del IRA, y basado en la consecución previa de un acuerdo entre nacionalistas para trasladarlo después a los partidos no nacionalistas. Los abertzales plantearon que el acuerdo debía tener en cuenta el «enganche» de Navarra con la comunidad vasca y un nuevo marco político para Euskadi que superase el Estatuto de Gernika.

El modelo irlandés suponía un importante giro en los planes de ETA, que debía asumir su marginación de un proceso negociador protagonizado en exclusiva por los partidos nacionalistas. Otegi e Iruin sabían que este hecho marcaba un hito: hasta entonces, en las dos únicas propuestas de diálogo existentes (la de Argel, en 1989, y la de junio de 1996), fueron el Gobierno y ETA los interlocutores.

Los enviados del PNV y de HB no volvieron a verse hasta mediados de marzo. En su segunda reunión, celebrada en una sede peneuvista, los de HB plantearon el «blindaje» de las conversaciones para garantizar su continuidad: Otegi e Iruin propusieron que el PNV aceptara que ningún acontecimiento externo influyera en las conversaciones. Ni los atentados de ETA ni las actuaciones policiales contra ETA. Ambos insistieron en defender su autonomía respecto a la organización terrorista y afirmaron que esta condición podía contribuir a demostrarla.

Por esas fechas, la sucesión de asesinatos, en diciembre y enero, de los concejales del PP José Luis Caso, de Rentería; José Ignacio Iruretagoyena, de Zarautz, y Alberto Jiménez-Becerril y su esposa, en Sevilla, habían creado una fuerte tensión política. Pese a ello, el PNV aceptó el «blindaje». A cambio pidió absoluta discreción sobre las conversaciones. Al carecer de garantías de que ETA fuera a relajar su presión armada, temía que la publicidad de sus contactos con HB podría someterlo a una tensión insoportable con el Gobierno y las demás formaciones.

Ésta fue la reunión en la que salieron a relucir por vez primera abiertamente los viejos recelos entre PNV y HB, recrudecidos desde 1995 por los ataques sistemáticos de los jóvenes de Jarrai (las Juventudes de HB) a las sedes del PNV, en aplicación de la doctrina Oldartzen. Y por la respuesta que a estos ataques daba la Ertzaintza, dirigida por el consejero del Interior del Gobierno Vasco, Juan María Atutxa, del PNV. Se plantearon abrir un periodo de distensión en la guerrilla urbana. Pero, sobre todo, se enfrascaron en analizar qué gestos e iniciativas políticas conjuntas podían adoptar para generar confianza entre las dos formaciones.

Fue la tercera reunión, celebrada en abril en una sede de HB, en la que comenzaron a perfilarse lo que las dos partes denominan «coincidencias parlamentarias» y que fueron el método elegido para disipar la desconfianza e ir ganando a las bases para el proceso. Ambas delegaciones concretaron entonces la adopción de iniciativas conjuntas sobre el acercamiento de presos de ETA a las cárceles vascas y acordaron la celebración de una manifestación conjunta con motivo del Aberri Eguna (Día de la Patria Vasca). Se celebró el 13 de abril en Cambó, al sur de Francia, en respuesta al llamamiento de Abertzaleen Batasuna (AB), la formación equivalente a HB en el sur de Francia. Acudieron el PNV, HB, Eusko Alkartasuna (EA) y los sindicatos nacionalistas ELA-STV y LAB, este último afín a HB.

Paralelamente, fueron tomando cuerpo iniciativas promovidas por nacionalistas independientes y militantes del PNV y de HB. Trataban de crear un clima social favorable al acercamiento de los presos vascos. En este empeño, que siempre contó con el apoyo del obispo de San Sebastián, José María Setién, también participa el obispo de Bilbao, monseñor Blázquez.

También se produjeron iniciativas institucionales. El PNV reactivó en el Parlamento Vasco la Comisión de Derechos Humanos, cuyo presidente, el nacionalista José Antonio Rubalcaba, apoyado por el PNV, HB, EA e UI-EB, se trasladó al Tribunal de Estrasburgo con una denuncia sobre la violación de los derechos de los presos de ETA. Su rechazo cantado importó menos que su simbolismo, en la carrera por limar asperezas y demostrar confianza mutua. Esta política de gestos se siguió diseñando en las reuniones celebradas en mayo. El portavoz del PNV, Joseba Egibar, declaró públicamente que el proceso autonómico estaba agotado.

Sospechosamente callada desde febrero, ETA también inició una política de gestos. En un comunicado fechado el 30 de abril manifestó que vislumbraba «cambios de calado» en la situación del País Vasco. Pero, a su vez, reprochaba al PNV que mantuviera sus pactos con el Gobierno del PP y con el PSOE, «los colegas del GAL y del Cesid». ETA lanzó también un aviso premonitorio: «El PNV tendrá que salir de esa encrucijada. No le han faltado ni le faltarán oportunidades».

Una semana después de su aviso, ETA asesinó al concejal de Pamplona Tomás Caballero, de UPN-PP, y, dos días más tarde, al guardia civil de Vitoria Alfonso Parada. Así la banda armada puso a prueba al PNV en su compromiso de mantener el «blindaje» de las conversaciones.

Joseba Egibar recuerda ahora que aquél fue para el PNV el momento más difícil de las conversaciones. Al ser ya público su diálogo con HB, llovieron las presiones sobre la dirección de su partido. Pese a todo, el mismo día en que fue asesinado Caballero, Egibar garantizó por teléfono a Iñigo Iruin que no iban a interrumpir las conversaciones. La consolidación del «blindaje» y la participación del PNV en las iniciativas conjuntas con HB supusieron para Arnaldo Otegi e Iñigo Iruin la prueba inequívoca de que el partido de Xabier Arzalluz apostaba decididamente por las conversaciones.

Arnaldo Otegi convocó el 30 de mayo la Asamblea Nacional de HB en Vitoria y consiguió el refrendo de las bases de la coalición para su política de conversaciones con el PNV, que hasta entonces era seguida con recelos indisimulados y en algunos casos con abiertas críticas desde los sectores juveniles de HB.

Sólo siete días después, el 6 de junio, la Ertzaintza detuvo al comando Vizcaya de ETA, y en el enfrentamiento murió la activista Ignacia Ceberio. Pese a que el propio interlocutor en las conversaciones con el PNV, Arnaldo Otegi, portó el féretro de la etarra muerta, como gesto interno de identificación con ETA, HB mantuvo los contactos. Claro que no faltó el reproche en la siguiente reunión, celebrada en junio. Del mismo modo que la delegación peneuvista había planteado previamente que los asesinatos de ETA situaban a su partido en una posición dificilísima.

Sin información en el Gobierno

Algunos de estos movimientos no pasaron inadvertidos para el Gobierno y los partidos nacionales. Los canales habituales del PNV con el Ejecutivo se limitaron a confirmar que seguían las conversaciones, pero no dieron más información sobre su desarrollo. El 6 de junio, el ex presidente del Gobierno Felipe González advirtió de la posibilidad de una tregua de ETA para antes de las elecciones vascas. Dos días antes, el ministro del Interior, Jaime Mayor, se reunió con una delegación socialista integrada por Joaquín Almunia, José Borrell y Juan Alberto Belloch.

En la reunión ninguno de los interlocutores disponía de datos precisos de las conversaciones entre el PNV y HB. Coincidieron en mostrar su preocupación por la actitud del partido de Xabier Arzalluz, que daba muestras públicas de su alejamiento del Pacto de Ajuria Enea y de su aproximación a HB, pese a que continuaban los atentados de ETA. Mayor y la delegación socialista acordaron la conveniencia de coordinar esfuerzos para atraer al PNV al Pacto de Ajuria Enea, pero no dieron ningún paso efectivo. Mientras tanto, PNV y HB intensificaron su política de «coincidencias parlamentarias». En las reuniones de mayo y junio, decidieron coordinar su política lingüística. El 17 de junio, el Gobierno vasco incorporó a HB en la negociación del Plan del Euskera.

A la política de «coincidencias parlamentarias» también se unieron Eusko Alkartasuna (EA) e Izquierda Unida (IU). Estos partidos mantenían, a su vez, contactos bilaterales con HB. Todos acordaron extender su política a nuevos sectores. Así pactaron la ley vasca del deporte, que confiere rango internacional a las selecciones deportivas vascas. También votaron la reforma del reglamento del Parlamento Vasco que evita el acatamiento de la Constitución. Como consecuencia de esta última decisión, el Partido Socialista de Euskadi abandonó el Gobierno vasco.

El 20 de junio se constituyó el Foro de Irlanda, impulsado por las conversaciones entre el PNV y HB, en el que se integraron, además de EA e IU, numerosas organizaciones del MLNV. Fue una iniciativa de HB, con la que trataba de arropar las conversaciones bilaterales.

Tras su constitución, ETA cometió el que hasta hoy es su último asesinato, el del concejal del PP en Rentería Manuel Zamarreño. Sin embargo, en la banda ya estaba calando la necesidad de un alto el fuego que protegiera el acuerdo que se perfilaba a través del Foro de Irlanda. La necesidad de una tregua era acuciante para el PNV y HB, que la necesitaban antes de las elecciones vascas.

El cierre de Egin, el 15 de julio, ordenado por el juez Baltasar Garzón, fue el empujón final. Unos días después, Iñigo Iruin, en su calidad de abogado del diario, se entrevistó con el juez en el despacho de éste en la Audiencia Nacional. Iruin le preguntó a Garzón si estaba dispuesto a ilegalizar a HB. El juez sonrió por toda respuesta. El abogado quedó convencido de que tal cosa podía suceder antes de las elecciones vascas. Al conocer su opinión, la dirección de HB precipitó la reconversión de sus siglas en una nueva coalición electoral, Euskal Herritarrok (EH). ETA transmitió, a través de KAS, que ya se había decantado por el alto el fuego para facilitar apoyos al nuevo proyecto.

El frenético agosto que vivió HB desembocó en el anuncio oficial, el miércoles, de una tregua indefinida a partir del viernes. El anuncio se aceleró unos días por una filtración a la BBC.

El Gobierno no tuvo conocimiento de la inminencia de la tregua hasta el pasado fin de semana. Desde abril, cuando se descubrieron las escuchas telefónicas en la sede de HB de Vitoria, la información del Cesid había quedado muy mermada. En Moncloa se enteraron por los servicios del Ministerio del Interior. No pensaban que sería inminente. Según su información, sería declarada en quince días, pero en ningún caso antes de este fin de semana. El presidente del PNV, Xabier Arzalluz, sin embargo, manifestó el miércoles por la tarde a unos concejales riojanos del PP que ése iba a ser un buen día para ellos.

Jaime Mayor se mostró escéptico sobre el alcance de la tregua. Según sus datos, ETA mantendría sus comandos en vigilancia activa, en previsión de un regreso a la actividad armada tras las elecciones vascas. El ministro no sabía que la organización terrorista iba a dirigir su propuesta a los partidos vascos y no al Gobierno.

Mayor tuvo que notificar el anuncio de tregua indefinida por teléfono al presidente del Gobierno, José María Aznar, que se encontraba de viaje en Perú. También habló telefónicamente con el presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, que le animó a que actuara conjuntamente con el PSOE. Conversó la misma mañana del jueves con el secretario general socialista, Joaquín Almunia, y con el candidato, José Borrell.

El Gobierno tuvo que corregir sobre la marcha sus primeras declaraciones debido al inesperado alcance de la tregua y abrir, dentro del escepticismo, un portillo a la esperanza. «No seré insensible» a las expectativas, dijo Aznar el jueves desde Perú.

La manera en que ETA ha materializado la tregua ha colocado en una situación relativamente cómoda al ministro del Interior, en la medida que la banda armada no la ha hecho depender de una exigencia al Gobierno, como sucedió en sus anteriores anuncios de 1989 y 1996. ETA condiciona el mantenimiento de la tregua a la marcha de las conversaciones del bloque nacionalista vasco. Traslada, en un primer momento, su responsabilidad al comportamiento del PNV.

La estrategia del Gobierno consiste en exigir a la organización terrorista que ofrezca pruebas de que mantendrá su alto el fuego más allá de las elecciones vascas del 25 de octubre. En ese momento se despejará la duda de si ésta es una trampa destinada exclusivamente a ofrecer una inyección de apoyo electoral a los partidos nacionalistas, como teme el Gobierno, o si ETA tiene voluntad real de mantener la tregua indefinidamente.

La prueba de las elecciones

El comunicado de ETA no despeja ninguna duda en este sentido. El Gobierno y los partidos nacionales creen que su retórica política es inaceptable. Plantea la internacionalización del conflicto, al introducir a Francia; pide a los partidos vascos que rompan sus amarras con «Madrid y París», y propone un proyecto exclusivamente nacionalista para el País Vasco. No obstante, interpretan que esta retórica maximalista puede tener una clave interna: tranquilizar a los sectores del MLNV más reacios a la tregua y partir de las posiciones más extremas a la hora de abordar una negociación.

El plazo hasta las elecciones vascas da un respiro al Gobierno y a los partidos nacionales para afinar su estrategia. El Ejecutivo cuenta con una carta de negociación, los 600 presos de ETA. Incluso no se descarta que haga algún gesto de distensión, como el traslado de algunos presos a las cárceles vascas en un plazo breve. Otro gesto es su voluntad de no pasar en estos momentos a la ofensiva policial, frenando algunas iniciativas contra el entorno financiero de ETA.

Pero esta estrategia se consolidará tras la ronda de conversaciones que tiene previsto iniciar el presidente del Gobierno, José María Aznar, en las próximas horas con los partidos democráticos, y que empezará con el secretario general del PSOE, Joaquín Almunia. Los socialistas son partidarios de intentar el consenso más amplio entre los partidos del bloque democrático, incluido el PNV, y adoptar una iniciativa común ante la tregua.

¿Y qué piensa el PNV? El PNV se guarda las cartas que puede jugar hasta las elecciones vascas, aunque su mirada está puesta en las conversaciones con HB, cuyo primer gran éxito ha sido la tregua de ETA. Su apuesta dependerá en buena parte de los resultados electorales, del ascenso o descenso relativo del bloque nacionalista, muy igualado en votos al no nacionalista. Probablemente le corresponda al hoy vicelehendakari y candidato del PNV a la presidencia, Juan José Ibarretxe, la responsabilidad de formar Gobierno. Ésa será la hora de la verdad, la de la apuesta por el frente nacionalista, que trata de forzar un marco superador del modelo autonómico, o por la pluralidad existente desde 1987, compartiendo gobierno con los no nacionalistas. También es una incógnita el comportamiento de ETA a partir de ese momento.

   

Una información de Genoveva Gastaminza y Luis R. Aizpeolea publicada en EL PAIS el domingo 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Una tregua histórica: la negociación secreta

   

La tregua unilateral e indefinida de ETA que se hizo pública el pasado miércoles por la noche costó un largo proceso. Incluso a última hora hubo una maniobra destinada a pinchar el globo, con un comunicado falso que se atribuyó a ETA en el que se hablaba de tregua de un mes y de las condiciones de siempre. Aunque el lenguaje no fue creíble ni para Arnaldo Otegi, el portavoz de HB, al que se lo mandaron por fax, ni para Joseba Egibar, su homólogo del PNV, que se hartó de desmentirlo incluso a correligionarios próximos.

Se supo con certeza que habría tregua el sábado, 12 de septiembre, a las 12 del mediodía, en Lizarra, topónimo vasco que se traduce Estella. Costó reunir a los especialistas periodísticos, quizá porque era fin de semana y el colectivo convocante respondía al nombre de Foro de Irlanda, ante una opinión pública cansada de repetir que entre el Ulster y Euskadi no había absolutamente nada en común.

Al día siguiente, "La Vanguardia", que estuvo allí, tituló "PNV, EA, IU y HB firman un texto que puede permitir una tregua de ETA". Faltaban exactamente 96 horas para que la tregua fuera una realidad, y como la contraofensiva estaba activada, costó de creer. La noticia saltó a través de la BBC, a mediodía del miércoles pasado. No la creyó José Félix Azurmendi, director de Radio Euskadi, antiguo director de "Egin", porque ni en la misma BBC se la confirmaron. Sí la confirmó la agencia Vasco-Press por medio de una fuente segura de HB, pero se dudó porque no es por ese medio, que tuvo en su equipo al actual jefe de prensa del Ministerio del Interior, que HB o ETA se expresan en los momentos de máxima importancia.

Esa tarde, los dirigentes de HB estaban todos "missing", lo cual era sospechoso de reunión en la cumbre. No funcionaban los "teléfonos rojos" para casos de urgencia ni siquiera en buzón de voz, ni estaba localizable Jon Idígoras, que no suele moverse de casa, donde guarda reposo por su enfermedad mientras escribe sus memorias.

Sólo a las nueve y media, en plena media parte del partido en el que el Athletic de Bilbao debutaba en competición europea, hubo confirmación indirecta de que se cocía algo importante. HB convocaba una selectiva rueda de prensa para el día siguiente, a las seis de la tarde, dando dos claves: que el tema era importante pero que no iban a anunciar nada. Es decir, ya estaría anunciado. Llegó ese anuncio dos horas después, cuando el diario "Euskadi Información" transmitía su portada del día siguiente con el comunicado de la tregua. España supo, de paso, que "Egin" había resucitado a la mañana siguiente de su muerte, con cambio de nombre pero con uno de sus periodistas más bregados y mejor informados al frente, Martín Garitano.

El PNV decidió incrementar la vía de diálogo entre fuerzas nacionalistas cuando vio fracasar, en el último minuto, el plan de paz del lehendahari Ardanza, el pasado 17 de marzo. Ardanza atribuyó que no se firmara el último documento pasado a rubricar en la mesa de Ajuria Enea a "los intereses bastardos" del PP y "la cobardía" del PSE. Pero no se resignó a terminar su último mandato sin alcanzar una paz por la que ahora todo el mundo le despide con "zorionak", felicidades.

Los primeros pasos

Todo había empezado mucho tiempo atrás, a un año vista como mínimo, pero con muchos precedentes previos. El primer paso hacia Lizarra lo dio un sector del PNV, en aquel momento no todo, aunque con la bendición de Xabier Arzalluz: el economista Juan MaríaOllora, que fue diputado general de Álava; el portavoz del PNV y diputado, Joseba Egibar, y el miembro del Euskadi Buru Batzar Gorka Aguirre, por lo demás sobrino del lehendakari Agirre y hombre de los que siempre es escuchado por Arzalluz.

Juan María Ollora teorizó sobre el eventual proceso de pacificación del País Vasco en un libro titulado simbólicamente "Una vía hacia la paz", aunque la tentativa se quedó familiarmente en "la vía Ollora". En ese libro, se habla de que para resolver el conflicto "es imprescindible no caer en la orgía de la condena repetida y sesgada", se postula "la legitimidad del otro" y se aboga por no usar el vocablo "terrorismo" en alusión a ETA. Decía también Ollora que, caso de seguir persiguiendo soluciones sólo a partir de la represión, el problema se enquistaría en "empate infinito". Y daba cuenta de sus viajes de prospección a Palestina, Irlanda y Quebec.

Más allá de lo simbólico, la misma editorial que publicó el volumen de Ollora en 1996, Erein, editó un año después el ensayo del doctor Ramon Zallo "Euskadi o la segunda transición", que puede ser una de las fuentes de soporte teórico al análisis de ETA y de HB, que habla palabra por palabra de "segunda transición", en alusión a que la primera se cuestiona en estos sectores en tanto su resultado constitucional no fue refrendado en el País Vasco. "La segunda transición - escribe el catedrático de la UPV-consiste en la democratización de un sistema que nació con muchas servidumbres y, entre otros temas pendientes, sin el reconocimiento de unas soberanías compartidas (...) Necesitamos unas nuevas reglas aceptables para la inmensa mayoría."

Por parte de HB, se sentaron frente a los citados en primer lugar algunos de los miembros de la mesa nacional encarcelada, como Karmelo Landa y Floren Aoiz, además de Jon Idígoras, que por cierto trabajaba ventana contra ventana con Xabier Arzalluz quince años atrás. Idígoras veía tras los cristales a Sabino Arana detrás de la mesa de Arzalluz; y Arzalluz a Txomin Iturbe, sobre la chimenea del despacho de Idígoras.

La recta final de las conversaciones PNV-HB arranca el sábado, 18 de octubre del año pasado, a raíz de una concentración convocada en Guernica por el sindicato ELA-STV, afín al nacionalismo moderado. Junto a dirigentes del PNV, aparecen en la foto los tres dirigentes de HB citados: Landa, Aoiz e Idígoras. Y el secretario general de ELA, José Elorrieta, lanza una proclama en la que da a entender que la vía estatutaria está obsoleta y que hay que buscar nuevos escenarios. Mientras, en la práctica, cada vez es mayor la unidad sindical de ELA con LAB, el sindicato del MLNV.

La política institucional

Cuando la mesa nacional es encarcelada, la tripleta de HB se conforma de nuevo con Arnaldo Otegi, Joseba Permach e Iñigo Iruín. Otegi, cuarenta años recién cumplidos, antiguo militante de ETA próximo a Iturbe, había protagonizado un duro enfrentamiento verbal con Juan María Atutxa en el Parlamento vasco, en febrero de 1997, lo que le valió mediática fama de intransigente. Pero muy poco después, el mismo Atutxa, al tanto de cómo iba el proceso de diálogo y mirando ya más a su futuro escaño de presidente del Parlamento vasco, quitó hierro al incidente retransmitido por diversas televisiones.

Hoy, ningún observador de la realidad vasca duda que Arnaldo Otegi ha sido un elemento decisivo en encarrilar el proceso de paz, dicho más exactamente: la discusión de reivindicaciones políticas en el terreno político sin violencia. Similar papel ha tenido el economista donostiarra Joseba Permach, concejal en el Ayuntamiento de San Sebastián, donde ha llevado una política institucional soportable por lo menos para sus adversarios socialistas, que en privado hablan incluso bien de él. El PP es otra cosa, no en vano pagó con la vida de su compañero Gregorio Ordóñez.

Iñigo Iruín, abogado de presos entre los cuales alguno de la mesa nacional procesada, se hizo al lado de Iñaki Esnaola y tiene detrás la experiencia de haber participado en el equipo de asesores del diálogo de Argel entre ETA y representantes del Gobierno español, en 1989.

En el último año, las reuniones bilaterales se ampliaron a EA y, finalmente IU. El definitivo Foro de Irlanda que levantó acta el 12 de septiembre en Lizarra, había tenido otros dos plenarios en la misma localidad navarra, como simbólica reivindicación de que "Nafarroa Euskadi da", "Navarra es Euskadi", consigna que une al unísono a todas las cuerdas del coro nacionalista.

Por supuesto, delegaciones de todos los partidos citados han tenido ocasión de hablar con los responsables del proceso irlandés, incluidos el socialdemócrata John Hume y los republicanos Adams y McGuinness. Una delegación del grupo Elkarri, también firmante de la declaración de Lizarra fue incluso más lejos, hablando no sólo con los católicos, sino también con los protestantes y con el portavoz del Gobierno británico en Stormont, Robert Crawford, entre el 13 y el 17 de abril pasado.

La declaración de Lizarra se hizo pública, como se ha dicho, el sábado 12, pero tenía prácticamente todos sus cabos atados. Más allá de su articulado, el espíritu de su letra es que propone un nuevo marco político que ETA asume que puede ser válido para presentar sus reivindicaciones políticamente, no "manu militari". Por eso ni se habla de negociar con el Gobierno español ni se pone plazo a un proceso político que se prevé largo, dada la magnitud de reivindicaciones como territorialidad, soberanía o modificación del marco constitucional. O el mismo reconocimiento del origen político del conflicto, frente a quienes lo consideran un puro problema de delincuencia común. Claro que la indefinición de la tregua también es interpretada a la baja como rompible en cualquier momento, de ahí la prudencia con que se ha recibido especialmente en el PP y el PSOE.

Tender puentes

Faltaba sólo que ETA convenciera a su gente, donde ha tenido un papel su nuevo responsable político, Mikel Albizu Iriarte, "Antza", de quien nadie discute por lo menos su formación intelectual. Habrán repescado, asimismo, el análisis que cinco años atrás vislumbró Antxon Etxebeste, el portavoz de ETA en Argel, que dejó escrito que sus reivindicaciones no se conseguirían por la fuerza de las armas y que la única posibilidad era la vía política.

Esa prevalencia de lo político sobre lo militar había sido defendida públicamente por el dirigente histórico y cofundador de ETA, Iulen de Madariaga, que también había intentado tender puentes diálogo entre fuerzas políticas vascas. Se reunieron dos veces, en 1996, en el monasterio franciscano de Aranzazu. Y fue también preámbulo de lo sucedido la inmediatamente anterior conferencia de paz auspiciada por Elkarri, que culminó el 12 de marzo de 1995, en la que se sentaron juntos representantes de los mismos partidos que firman hoy la declaración de Lizarra, además de Unidad Alavesa, y que fue moderada por Fèlix Martí, director del Centro Unesco en Cataluña.

  

Una información publicada en LA VANGUARDIA el 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Las Victimas Opinan

Por Narrador - 3 de Julio, 2006, 6:15, Categoría: Opiniones (Políticos y Personalidades)

Una parte de la AVT se ha posicionado contra la tregua desde el primer momento. Otros afectados como Savater saludan la tregua pero tampoco se fían demasiado. Razones tenían ambos.

“No les creemos: es una trampa” por Paulino Baena

   

Huyamos de la euforia. El cese de la actividad terrorista, decretado por la banda asesina ETA, no lo podemos considerar como el punto final de la barbarie. Es hora de mirar atrás, aunque sólo sea un momento, para volver a estremecernos con un paisaje aterrador de 30 años de tierra quemada por la actividad más infame de cuantas es capaz el ser humano: el terrorismo.

Tres décadas de dolor y sufrimiento han dejado 810 cadáveres yaciendo inertes en nuestro recuerdo. Este es el único activo de ETA, su capacidad de matar. No representan a nadie. No son nada. O mejor dicho, son los paladines de la más abyecta especie de seres, huérfanos de moral, pura canalla.

Nada nos impide pensar que mientras se produce la cascada de reacciones por el anuncio de la pausa terrorista (ya es triste que sean siempre ellos los que llevan la iniciativa), los pistoleros de ETA engrasen sus armas por si decidieran en el futuro volver a usarlas.

Trátese o no de una estrategia electoral para atraer votos hacia el nacionalismo vasco en general y hacia la nueva denominación batasuna en particular, lo cierto es que este os perdonamos la vida de forma indefinida tiene muy dudosos visos de perpetuarse en el tiempo.

Hay que tener muy presente el comunicado que la banda terrorista ha difundido, en el que se señalan unos objetivos que traspasan, al límite de lo ilusorio, el marco constitucional y estatutario. En una segunda entrega, pueden pedir medidas que vulneren el Estado de Derecho, único amparo de las víctimas frente a sus agresores.

Son lo que son. Que hayan decidido aparcar sus siniestros métodos, por el momento y de una forma tan vaga como indeterminada (indefinido, dice el diccionario que es lo que no tiene término conocido), no les redime de su condición de asesinos.

La ausencia de amenaza terrorista sólo es posible si quien comete atentados deja de hacerlo, el resto de los ciudadanos no tenemos ninguna influencia sobre esa deseada situación.

Si vuelven a apretar el gatillo que no traten de culpar a la sociedad, a las instituciones o al Gobierno. Son ellos los únicos que matan. Los demás, hasta ahora, sólo hemos puesto la nuca.

Paulino Baena es portavoz de la Asociación Victimas del Terrorismo.

   

Publicado en EL MUNDO el domingo 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

“¿Tambores de paz?” por Fernando Savater

     

  

Los ciudadanos vascos estamos dando vueltas estos días a una buena noticia y a unas cuantas malas, separadas entre sí por una duda. La buena noticia, como ustedes ya saben, es la tregua total, indefinida y unilateral decidida por ETA. La inmensa mayoría de la gente hemos sentido alivio, alegría, esperanza y todas esas cosas que se han dicho. Una serie de personas pueden hoy pasear sin protección policial y no miran bajo el coche antes de encender el motor, lo cual se agradece más que quienes no han pasado por ese trance suelen suponer. Sobre todo cuando los amenazados con su cotidianidad seriamente interferida por la violencia tenían que aguantar un día sí y otro también que líderes nacionalistas que no padecen tales agobios (por no hablar de algún tonto del culo supuestamente de izquierdas que viaja con ellos hacia ninguna parte) les reprochasen no querer la paz y sentirse muy cómodos con el terrorismo...No se puede decir que la tregua haya sido algo inesperado, porque desde antes del verano se rumoreaba que podía haberla en estas fechas pre-electorales. Pero ello no disminuye la bondad de la noticia, sobre todo cuando no ha llegado precedida de ningún tipo de concesión a la violencia de esas que algunos consideran imprescindibles "para no seguir acumulando muertos todas las semanas". La firmeza institucional se ha mantenido pese a la serie de asesinatos que castigaron al partido gubernamental y el llamado "espíritu de Ermua" de rechazo social sin paliativos a tales crímenes no ha flaqueado, por mucho que insistieran en enterrarlo algunos en el primer aniversario de la inicua ejecución de Miguel Ángel Blanco. Cuando alguien quiere derribar el muro de la estabilidad social a cabezazos, si el muro resiste lo suficiente es la cabeza del que embiste la que suele abrirse e incluso a veces entra en ella un rayito de luz. Esto no es inmovilismo ni intransigencia, sino lógica política.

Tras la buena noticia, llega la duda: ¿por qué ha decidido ahora y no antes o después ETA esta tregua?, ¿no será una trampa cara a las elecciones para apoyar a su brazo político y de paso al resto de los nacionalistas, preocupados por un posible ascenso electoral de los partidos estatales? Incluso aunque lo fuera, la necesidad de ETA de apoyarse en las elecciones no deja de ser algo alentador para los demócratas. Si militarmente les fuesen las cosas bien no hubieran recurrido a una vía política que han rechazado siempre con sumo desprecio. El momento que atraviesa el MNLV, con ex miembros de la mesa nacional de HB en la cárcel, sus finanzas escudriñadas, el Egin cerrado por orden judicial y su partido principal obligado a presentarse a las elecciones bajo nuevas siglas para intentar reforzar el menguante atractivo de las anteriores, no es precisamente favorable. Sin duda, han reunido en torno a sus tesis al resto de los nacionalistas en la declaración de Estella, pero ésta evidentemente no ha sido la causa de la tregua, sino la condición previa para arroparla cuando ya estaba decidida. Por lo demás, el apoyo popular que concitan sus adversidades no puede ser menor. La gente se acostumbra enseguida a prescindir de ellos en cuanto no los tiene encima y por eso ha acogido con entusiasmo el alto el fuego, sean cuales fueren sus razones maquiavélicas. Lo único que cuenta es que ya no peguen tiros y por lo demás, allá penas. A nadie le ha inquietado si la suspensión de la lucha armada retrasará la llegada de la autodeterminación o dará alas al imperialismo español. Lo único que preocupa es que puedan volver antes o después a las andadas. Esta indiferencia debería hacerles pensar, sobre todo porque si luego reinciden les va a ser muy difícil justificar ante los hoy contentos la nueva quiebra de una normalidad que nadie cuestiona.

Y vamos con las malas noticias. Nos las trae la lectura del comunicado de ETA, un texto preocupante si uno se lo toma mínimamente en serio. Dejemos de lado la ausencia del más mínimo atisbo de autocrítica y la autoglorificación repugnante de quienes, tras la amnistía más generosa que imaginarse pueda acompañada de la satisfacción en pocos meses de las principales reivindicaciones nacionalistas, se han pasado dos décadas asesinando y extorsionando a sus ilusionados compatriotas que estrenaban democracia. El lehendakari Ardanza y otras voces paternales nos aconsejan pasar por alto estos desahogos narcisistas: después de todo a los chicos les produce un trauma dejar las armas, qué queréis que digan, ellos también han sufrido y tienen su corazoncito, etcétera. Bueno, vale, son chiquilladas. No nos entretengamos tampoco demasiado con la visión histórica y el análisis político que hacen de los años pretéritos: no se sabe qué admirar más, si la absoluta falta de lucidez o la abrumadora sobreabundancia de mezquindad paranoica. Indudablemente, todo se debe al trauma de dejar las armas porque matar al prójimo es un hábito al que no se renuncia sin secuelas. Y mencionemos al paso el sorprendente olvido en el documento de los presos etarras, ayer en el centro de tantas reivindicaciones, que ahora por lo visto han perdido valor de cambio.

Lo malo es que el texto de ETA no es muy nacionalista, sino declaradamente totalitario. Y eso ya no tiene que ver con la mala interpretación del pasado, sino con la malísima previsión del futuro. El totalitarismo consiste en la negación exterminadora del otro, no en la hostilidad al adversario político. Para ETA sólo son vascos viables -es decir, no candidatos al exilio o a la liquidación- los nacionalistas de uno u otro signo, sean los que se equivocaron aceptando el estatuto de autonomía, los héroes que lo rechazaron desde el principio o los conversos que poco a poco han llegado a la luz. El resto son españolistas recientemente envalentonados que viven entre los vascos, contra los cuales se predica sin rodeos la "persecución social" y con cuyos partidos se prohíbe taxativamente cualquier tipo de convenio político: exeunt omnes. Esta negación de los otros -en la ocurrencia, aproximadamente la mitad de los ciudadanos de la Comunidad Autónoma Vasca, más del 80% de los navarros y el 95% de los vascofranceses- es directamente opuesta al tan publicitado acuerdo de Stormont, que llegó a modificar la Constitución de Irlanda y las fórmulas de aprobación de leyes en el Parlamento del Ulster precisamente para reconocer a todos en el juego, no para borrar a algunos de la viabilidad política. Se aproxima en cambio peligrosamente al manifiesto de Estella, en el cual no se excluye a nadie siempre que acepten el ámbito de decisión establecido por el nacionalismo y también su agenda política de problemas a resolver. El portavoz de HB (o EH, ya no lo sé) Arnaldo Otegi dice que ahora llega el momento de probar que todas las demandas políticas -incluidas la soberanía escisionista y la unidad territorial de Euskadi- pueden conseguirse por vías políticas. Se lo han explicado mal: todo puede defenderse políticamente, pero no todo lo defendido tiene las mismas posibilidades de ser conseguido en el breve plazo de la vida humana y dado el reparto real de fuerzas históricas. Nadie tiene derecho a prefigurar de antemano que la soberanía y la unidad territorial deben ser los resultados obtenidos por el debate político. ¿No nos reclaman discutir "sin límites"? Pues entonces bien podrían salir finalmente gananciosos quienes quieren revisar el estatuto a la baja para corregir transferencias (por ejemplo, educativas) que les parecen excesivas, o los que piden revisar la autonomía fiscal vasca que se les antoja insolidaria, o quienes exigen replantear la normativa lingüística. Por otro lado, resulta absurdo que los partidos nacionalistas insistan en que quienes rechazan los planteamientos de Estella deben presentar alternativas "nacionales" al mismo. ¿Por qué habrían de proponer nuevas soluciones al contencioso político quienes creen en la vigencia del acuerdo constitucional tramado con tanto esfuerzo hace veinte años para resolverlo y están convencidos de que las nuevas opciones que se perfilan sólo lograrán empeorar la convivencia plural? Ya que pluralismo no es permitir a cualquier no nacionalista acercarse a las tesis nacionalistas, sino reconocerle el derecho a sostener las suyas, hoy institucionalmente vigentes.

¿Tregua de ETA? Bienvenida sea y ojalá se convierta en definitiva. Pero, por favor, que no sea utilizada para culpabilizar a quienes, como no matamos, no podemos hacer la renuncia magnánima al crimen para corresponder a los terroristas. Moveremos ficha en las elecciones del 25 de octubre, apoyando a los partidos que ven en la Constitución no un fetiche inmodificable, sino el punto de partida necesario de los que renuncian a la guerra civil. Si otros quieren remontarse a fechas tan peligrosas como 1931, en Estella, están en su derecho a correr el riesgo. Pero sin empujar. Sin empujar.

Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

   

Publicado en EL PAIS el domingo 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Borrell también culpa a Aznar

Por Narrador - 3 de Julio, 2006, 6:03, Categoría: General

Hemos visto el ‘apoyo y lealtad’ de Felipe González al legítimo Gobierno del Reino de España. Hemos comprobado las intenciones reales (y no todas) de la banda criminal a través de las palabras de Otegi. Pero hay más y del mismo día. Borrell, conocido como ‘el breve’, también cargaba y culpaba a Aznar de la situación padecida en España. Por si quedaba alguna duda sobre las afirmaciones gratuitas del actual ‘Presidente Accidental’. Ya entonces la culpa era de Aznar.

Borrell culpa a Aznar de la ruptura del nacionalismo con la Constitución

  

El PSOE le atribuye el final del consenso sobre el modelo de Estado

Leganés - El secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, y el candidato socialista a la Presidencia, José Borrell, expresaron ayer la preocupación de los socialistas por el futuro de la unidad de España, como consecuencia de la tregua anunciada por ETA. Borrell culpó al presidente del Gobierno, José María Aznar, de que, ya sin tapujos, los nacionalistas pidan una España confederal. "Ahora Aznar tiene que hacer frente a una situación de la que es responsable por romper el consenso sobre la construcción del Estado autonómico", afirmó.

Tanto Borrell como Almunia recordaron en extenso al ex ministro del Interior José Barrionuevo y al ex secretario de Seguridad Rafael Vera y la mención de estos dos condenados por el caso Marey incitó al secretario general del PSOE a arremeter de nuevo contra Aznar. "No se puede pedir nuestra colaboración por la mañana y por la tarde perseguir a los socialistas hasta llevarlos a la cárcel", dijo. También se comprometió, en línea con lo que han pedido los hijos de los dos ex altos cargos socialistas del Ministerio del Interior, a no permitir que sean usados "como moneda de cambio" con ETA.

Varios miles de militantes acudieron a la Fiesta de la Rosa que organizan las agrupaciones socialistas del sur de Madrid. Los militantes y simpatizantes se mostraron muy afectuosos con el candidato a la alcaldía de Madrid, Fernando Morán, y dieron una bienvenida "fraternal" a Cristina Almeida, candidata a la Comunidad de Madrid por el PSOE y Nueva Izquierda.

Pero los acontecimientos hicieron que el acto se centrara en la oferta anunciada por ETA. En vísperas de que Joaquín Almunia sea llamado a La Moncloa para abordar este asunto con el presidente, los socialistas no ahorraron descalificaciones a Aznar. Le reprocharon no haber atendido el aviso del PSOE de que los demócratas, liderados por el presidente del Gobierno, se adelantaran con una propuesta de paz al anuncio de ETA.

Pero los reproches los llevó Borrell mucho más atrás. Nada menos que a las "concesiones" del Gobierno a sus socios nacionalistas en Madrid. El candidato relacionó la oferta de ETA con la Declaración de Barcelona del mes de julio y el documento de Estella del sábado 12 de septiembre. "Aznar no fue capaz de llamar a sus socios, a Pujol y a Arzalluz, para preguntarles qué es eso de la España confederal", acusó Borrell. "Ahora tiene que hacer frente a una situación de la que es responsable por romper consensos, entre otros, el de la construcción de la España autonómica", agregó.

Tanto Almunia como Borrell alternaron sus referencias a la defensa de la Constitución y del Estatuto vasco, por considerar que corren peligro, con la esperanza de que la tregua sea un primer paso para la paz. El PSOE teme, aunque casi da por seguro, que la satisfacción provocada por el cese de la violencia terminará con un debate dramático sobre la conversión de España en un Estado confederal. Aun así "el camino hay que recorrerlo y en primera fila", por lo que el PSOE no se descolgará del proceso ni permitirá su marginación, según varios de sus dirigentes.

El presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, expresó en alto su preocupación. "Sería inaceptable vender y trocear el territorio nacional a cambio de la paz con ETA. Nosotros consideramos válida la Constitución de 1978 y no queremos un Estado confederal", precisó el portavoz adjunto del Grupo Socialista, Francisco Fernández Marugán. Los socialistas siguen defendiendo la validez de la Constitución y del Estatuto vasco y, aunque admiten modificaciones de esos textos, concluyen que si se producen deben ir en el sentido de "reforzarlos", como dijo Borrell el viernes en Bilbao.

Los partidos nacionalistas, sin embargo, según la previsión del PSOE, enseguida llenarán de contenido su propuesta de modificación, planteando el Estado confederal, el derecho de autodeterminación y la soberanía. La participación de CiU en la Declaración de Barcelona, que se sale del marco constitucional, y el estrechamiento de sus relaciones con los nacionalistas vascos y gallegos han supuesto un mazazo para el PSOE, que tratará con denuedo en los próximos días de atraerles hacia sus filas.

Ante esta situación, Almunia quiere conocer de labios del presidente Aznar cuáles son sus planes. Pero los socialistas no se contentan con escucharle en privado y por eso el candidato a la Presidencia, José Borrell, le pedirá, el próximo miércoles en el pleno del Congreso, su valoración sobre la importancia y alcance de la tregua unilateral e indefinida decretada por ETA.

   

Una información de Anabel Díez publicada en EL PAIS el domingo 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Otegi entrevistado en LA VANGUARDIA

Por Narrador - 3 de Julio, 2006, 5:42, Categoría: Entrevistas

Otegi concedía aquellos días múltiples entrevistas donde le trataban como el gran pacificador, el Gerry Adams. Por ejemplo recuerdo la que le realizaba Iñaki Gabilondo en HOY POR HOY de la Cadena SER (lamentablemente no disponemos de la grabación). Si se fijan en la que hoy les hemos recuperado de LA VANGUARDIA dice exactamente lo mismo que hoy y además hace una referencia al PSOE, diferenciando entre el PSOE de Maragall, Elorza o González y Almunia ¿Interesante? Bastante más de lo que parece a simple vista.

Entrevista a Arnaldo Otegi: Un dirigente con todos los avales

    

Avalado entre los sectores de la izquierda abertzale por sus años jóvenes de militancia en ETA y por su amistad con Txomin Iturbe, último dirigente etarra indiscutido, Arnaldo Otegi es portavoz de la mesa nacional de Herri Batasuna desde que la anterior cúpula de HB fue encarcelada. Diputado en el Parlamento de Vitoria, incluso sus adversarios le reconocen la voluntad de diálogo y ha sido hombre clave en la recta final del diálogo con el PNV. Arnaldo Otegi, portavoz de Herri Batasuna, ha sido una de las piezas claves y determinantes del proceso que ha culminado con la declaración de Lizarra y posterior tregua indefinida de ETA.

- En la declaración de Lizarra se habla de cese de la violencia en su fase resolutiva. ¿Es que ya estamos en ella?

- Nosotros entendemos que una tregua unilateral de ETA se puede dar en cualquiera de las dos fases que prevé el documento de Lizarra. De hecho, en Argel, ETA dio una tregua unilateral y la policía detuvo a quien en aquel momento era el responsable de la oficina de ETA, Josu Urrutikoetxea. Yo no creo, pues, que haya que interpretar que esta iniciativa de ETA se da en una fase resolutiva del conflicto, porque es público y notorio que el Gobierno español, en estos momentos, no está demostrando ningún tipo de voluntad por resolverlo.

- ¿Cómo interpretar, pues, esta tregua?

- La tregua es una iniciativa que está dirigida principalmente a la sociedad vasca. La tregua ofrece a la sociedad vasca la posibilidad de trabajar en común con el objetivo claro de dar pasos irreversibles en la territorialidad y en la recuperación de la soberanía. ETA lo que hace ahora es abrir una ventana como la que abrió hace cuarenta años con su creación, y ofrece la apertura de una puerta para que todos los sectores políticos, sociales y sindicales del país que estamos empeñados en construir la paz sobre la justicia aunemos esfuerzos y consigamos que esa paz sea definitiva.

- ¿La tregua es indefinida, pero ese programa político que usted propone de territorialidad y soberanía no tiene plazos? ¿No hay riesgo de que esa tregua se rompa, como finalmente se rompió la de Argelia?

- ETA dice en el último párrafo de su comunicado que la tregua es indefinida y que se abre la posibilidad de que además sea una tregua definitiva. Según el análisis que interpreto que hace ETA, si los sectores políticos, sociales y sindicales del país somos capaces de conquistar los derechos democráticos y nacionales, eso es lo que haría que esta tregua fuese definitiva.

- Un elemento diferente con el proceso de Argel es que allí habla ron ETA y el Gobierno español y ahora hablan partidos políticos en un foro político.

- El esquema de trabajo que plantea la organización armada no es ni el esquema clásico ni la iniciativa está dirigida al Gobierno español. En el texto no hay emplazamiento alguno al Gobierno español, porque yo traduzco de su comunicado que ETA entiende que ha habido los suficientes cambios políticos y sociales en el país como para que su conjunto de fuerzas sociales y sindicales aborde una dinámica de soluciones que deriven en un escenario político nuevo.

- El proceso de Irlanda fue el referente de la declaración de Lizarra. Uno de los métodos de trabajo en Stormont fue no mirar el pasado y usted, en la primera rueda de prensa de valoración de la tregua, habló dos veces de los muertos que la derecha navarra hizo en la Guerra Civil.

- No hay que mirar al pasado en absoluto, pero cuando se pretende hacer de la derecha más reaccionaria de Europa el adalid de la defensa de Navarra, yo sólo recuerdo algunos datos históricos para concretar exactamente de qué derecha estamos hablando. Pero mi postura es que, efectivamente, no nos interesa para nada el pasado y sí construir el futuro, pero una cosa es no comentar el pasado y otra olvidarlo. Hay que aprender del pasado y evitar los errores que se cometieron.

- Sucede que pasado lo hay en todas partes. Hay muchas víctimas de ETA.

- Eso está claro. Si cada cual empieza a poner encima de la mesa todas sus agresiones y humillaciones, esto va a ser la guerra de los cien años. Todos hemos cometido errores, todos, pero para abordar el futuro lo que hay que hacer es un diagnóstico de la situación y buscar un tipo de salida duradera al conflicto.

- ¿Cómo se llega a esa salida duradera?

- Primero con una aproximación seria al problema, y eso fue lo que se hizo en Lizarra. Esas son las bases democráticas para una salida duradera. Nosotros reconocemos que Euskal Herria es una sociedad plural, que hay un sentimiento cultural de sectores proclives a sentirse con total legitimidad españoles, pero existe en el país indudablemente y de forma bastante extendida, incluso mayoritaria, el sentimiento de pertenecer a una nación propia y de no compartir la identidad ni francesa ni española. Por lo tanto, el camino para que esas dos culturas, en vez de enfrentarse en el terreno de la confrontación violenta, busquen el terreno de la confrontación democrática, es articular un espacio común de convivencia, democrático, en el que cualquiera pueda defender su opción: sea que Euskal Herria siga atada a España o a Francia, o que Euskal Herria pueda emprender un camino solitario. Y que la resolución final de este proceso sea democrática, que sea el país el que decida cuál de los dos caminos elige.

- ¿Ha habido algún momento en el que todo pudo irse al traste?

- Algunos agentes políticos no han demostrado la talla política que exigía el momento, y pienso, por ejemplo, que en los últimos quince días ha habido gentes que se han dedicado a frivolizar con este tema, y que ha sido precisamente la izquierda abertzale la que ha mantenido la más absoluta discreción sobre iniciativas que podían estar en marcha. No sé si todo eso puso en peligro el proceso, pero desde luego no ayudó a que cuajara. La discreción, la seriedad y la talla política son básicas, hay que poner el país por encima de los intereses de cada cual.

- Otra vez con Irlanda al fondo, ¿cómo lleva que le comparen con Gerry Adams?

- Lo llevo bien, ya me lo preguntaron en la BBC, ja, ja, ja... Bromas aparte, yo creo que la cultura republicana irlandesa es bastante diferente a la nuestra. Ellos siempre han apostado por líderes, y nosotros siempre hemos hecho una apuesta colectiva y no nos gusta mucho la política del líder indiscutible. Al PNV eso le funciona bien, pero porque es más clerical y la jerarquía está mejor instalada...

- Pero hable de Gerry Adams...

- Si hoy hay un Gerry Adams en el país es el colectivo de la izquierda abertzale y el colectivo de la dirección de ETA. Y, en el terreno personal, pues que me comparen con Gerry Adams me parece muy bien porque me hablan de un amigo y de un republicano irlandés. Me preocuparía si me compararan con Aznar o con Margaret Thatcher.

- Para llegar a Lizarra ha transcurrido mucho tiempo de diálogo. ¿Cuál ha sido su química personal, sobre todo con el PNV, que está en el origen de las conversaciones?

- Con alguna gente del PNV mantenemos un nivel de relación aceptable, incluso en el terreno personal, pero esto a veces se interpreta mal... Hombre, Egibar no es mi tipo, pero mantengo una buena relación con él, como con Ollora y con gentes de EA y de IU. Creo que no somos los mejores amigos del mundo, pero que con estas conversaciones hemos llegado a un nivel de conocimiento personal que a veces es importante.

- ¿Es posible hablar de nueva mayoría cara a la próxima legislatura vasca? No se trata de que ustedes entren en el gobierno PNV-EA, sino simplemente de que lo sustenten.

- Nuestro análisis político es que el autonomismo y el estatutismo ha fracasado, por lo tanto no tiene ningún sentido que nosotros incrementemos una dinámica institucional que favorezca el actual marco, así que sobre eso que nadie espere contar con nuestra ayuda. Pero si hablamos de instituciones, hablemos de todas, porque, ahí sí, nuestra apuesta fundamental es empezar a construir una institución nacional soberana para el conjunto de territorios de Euskal Herria.

- ¿Cuál es el perfil de esta pro puesta de nuevo marco institucional?

- Vamos a fomentar la creación de una asamblea nacional de ayuntamientos vascos, con representaciones del norte y del sur, pero de todos, no sólo nacionalistas. Ese puede ser el primer paso para que el conjunto de territorios tenga un lugar de encuentro, de debate y de decisión. A nuestro entender, el resto de las instituciones del país debe ponerse al servicio de la constitución de esa asamblea nacional.

- ¿Y el Parlamento de Vitoria?

- Si alguien entiende que nuestra presencia en Gasteiz va a estar destinada a reconstruir y reproducir el actual marco, se equivoca de plano. Nosotros queremos ir dotando de contenido la nueva institución nacional de ayuntamientos y quitándoselo a los marcos que se asientan sobre la partición. Hombre... Si nos dan Interior, igual nos lo pensamos, ja, ja, ja...

- ¿Ven posible recuperar los ayuntamientos que perdieron a raíz del espíritu de Érmua?

- No es de nuestras primeras prioridades, pero un clima político como el que estamos viviendo impide que a una formación política como HB se le arrebaten muchísimos ayuntamientos con pactos que a nuestro entender son antinaturales. No es nuestra prioridad pero creemos que esto va a generar un clima político diferente, en el que algunas reglas del juego democrático van a tener que ser respetadas.

- ¿Tiene algún indicio de que el PSOE intente aproximarse al grupo de Lizarra?

- De momento no, pero para empezar tendríamos que saber de qué PSOE se habla: si es el de Maragall, el de Borrell, el de Almunia, el de Felipe, el de Odón Elorza... No sé ni si el PSOE tiene una posición oficial. Pienso que el PSOE está inmerso en una crisis interna importante, que intentó abordar el posfelipismo, surgió la figura de Borrell, luego lo han fundido en tres meses, han dado el espectáculo de la cárcel de Guadalajara... Pero, además de esas dificultades internas, resulta que el PP y el PSOE se disputan el mismo espacio electoral y hasta ahora apostar por la resolución del conflicto vasco no aportaba votos entre el electorado digamos español. Pero habrá que ver la evolución del Partido Socialista, que tarde o temprano va a tener que optar y verán si les va bien o no cogerse de la mano de Mayor Oreja y del inmovilismo.

- ¿Cómo valora la declaración de Barcelona de PNV-CiU-BNG?

- Hay novedades importantes en este documento. El PNV ha entendido tradicionalmente que la construcción europea iba a permitir al País Vasco alcanzar cotas de soberanía y unidad territorial, y en ese documento se hace una lectura mucho más crítica de la Unión Europea. De la posición tradicional de que los estados iban a perder soberanía, se pasa a que los estados van a ejercer la soberanía de otra manera, que es para nosotros un cambio sustancial. También creo entender que Pujol o CiU se han dado cuenta de que el modelo de oferta política que hacían se está agotando y que tienen que renovarlo. Entonces, lo que creo que hacen estas tres fuerzas políticas es ofrecer un pacto al Estado, y le ponen dos condiciones: reconózcase primero la soberanía nacional de nuestros respectivos países, y después nosotros estamos dispuestos a pactar con el Gobierno central una remodelación del Estado. Y además se habla explícitamente del reconocimiento del derecho de autodeterminación. Ya nos gustaría a nosotros que el PNV, CiU y el BNG fueran hasta el final con esa apuesta de confederación y reconocimiento de la autodeterminación.

   

Una entrevista de Antoni Batista publicada en LA VANGUARDIA el 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

El inestimable apoyo del PSOE al Gobierno de la Nación

Por Narrador - 3 de Julio, 2006, 5:09, Categoría: General

Se habla mucho, por parte del "Presidente Accidental" y sus acólitos, de la lealtad prestada por el PSOE al Gobierno de la Nación presidido por José María Aznar. Sólo tres días después de conocerse el anuncio de "tregua indefinida" Felipe González se refería así al Presidente del Gobierno en ejercicio y la tregua etarra. He elegido dos medios: EL MUNDO y LA VANGUARDIA para que no se diga que sólo figuran los enemigos del PSOE y quien fuera denominado por Julio Anguita como "Mister X".

González acusa a Aznar de «hacer de Tarzán en el Amazonas» tras la tregua

  

El ex presidente afirma que la derecha pretende ahora «quitarles el honor y la dignidad» a Barrionuevo y Vera

BOLONIA.- Las primeras manifestaciones de Felipe González sobre la tregua indefinida de ETA se produjeron ayer en Bolonia, donde el ex presidente del Gobierno se atribuyó el mérito de haber anticipado la «esperanzadora noticia», y cuestionó abiertamente la actitud de José María Aznar.

«El Gobierno de Clinton ha reaccionado mejor que el nuestro, incluso el portavoz de la Casa Blanca ha sido el primero en felicitarnos por la tregua. Mientras esto sucedía, otros se dedicaban a hacer de Tarzán en la selva del Amazonas», señaló González, en alusión al viaje de Aznar por Perú y Colombia.

«Me permito recordar que hace unos meses, en mayo, anuncié en un artículo distribuido por Europa Press que esta noticia de la tregua podría suceder. Y pueden ocurrir dos cosas: o tengo vía directa con el Espíritu Santo, que no lo creo, o dispongo de información. Entonces me insultaron y me criticaron, pero los hechos me han dado a la razón», añadió Felipe González.

El ex presidente del Gobierno, que intervino ayer en uno de los foros organizados por el Partido Democrático de Izquierda con ocasión de la fiesta del diario L' Unità, reconocía que el Gobierno español se encuentra ante una oportunidad «única».

«El problema es que ahora es necesario contraer algunos riesgos. Y los riesgos se pagan muy caros con un Gobierno que no se ha enterado ni se entera. Me da la impresión de que no sólo pretenden que les toque la lotería, sino que además quieren que les toque la pedrea», afirmó.

González modificó el tono irónico de sus manifestaciones para referirse a la perspectiva del PSOE: «Es importante saber que ésta es la punta de un iceberg (pronunció el término en inglés), que aún tiene escondidas las tres quintas partes bajo el agua. No quiero entrar en el juego de palabras sobre si ésta es o no una tregua pactada o con fines electoralistas. Lo importante es dejar claro que no pueden aceptarse propuestas de paz condicionales. Hay que hacer una oferta de paz incondicional, que todos seamos iguales. No hay que reaccionar a la defensiva. Y esa es la línea que sigue claramente mi partido».

LA AMENAZA TERRORISTA

González prosiguió su improvisada intervención ante la prensa recordando, de nuevo, el «revelador» artículo titulado La amenaza terrorista y distribuido a través de Europa Press.

«Presenté un informe a mi partido en el que dije exactamente eso: imagínense que, inmediatamente antes de las elecciones vascas, se ofrece una tregua. No me he equivocado. En suma, disponía de una información que me permitía adelantar los acontecimientos. El diablo sabe más por viejo que por diablo», matizó el ex presidente del Ejecutivo.

Por último, González advirtió de que la tregua «tiene trampa» y que no merece «un premio político», pero dijo que es una oportunidad que se debe aprovechar.

También se refirió González a los dos ex altos cargos de Interior encarcelados. El ex presidente afirmó: «Los rivales de Vera y Barrionuevo no sólo se contentan con tenerlos en la cárcel, sino que además quieren quitarles el honor y la dignidad, porque saben que con el honor y la dignidad se pueden convertir en gigantes».

González añadió que tiene el convencimiento, «de que algunos se creen que han metido en la cárcel a dos de nuestros generales, y saben que ellos tienen a 500 oficiales dentro», en referencia a que exista la tentación de que la posible concesión del indulto para Barrionuevo y Vera se quiera equiparar con la de los presos de ETA.

Por ello, suscribió en su totalidad la advertencia hecha ayer por el hijo de Vera a las puertas de la prisión, en el sentido de que no consentirán al PP que utilicen a los dos ex altos cargos del Ministerio del Interior como «moneda de cambio» en este proceso.

  

Una información de Ruben Amon publicada en EL MUNDO el domingo 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

González cree que Aznar carece de una idea de España para afrontar la tregua.

   

Bolonia/Madrid - Felipe González se pronunció ayer por primera vez sobre la tregua anunciada por ETA, asegurando en la ciudad italiana de Bolonia que la debilidad política del Gobierno del Partido Popular es el principal obstáculo para aprovechar las inciertas oportunidades que ofrece el paso dado hace cinco días por la banda terrorista. "El verdadero problema de fondo es que el Gobierno no tiene un proyecto de España: es débil ante los nacionalistas y muy agresivo hacia el PSOE, al que considera más un enemigo que un adversario", dijo, a modo de conclusión, el ex presidente del Gobierno, poco antes de participar en un debate de la fiesta nacional de "L'Unità", diario de los ex comunistas italianos.

"La debilidad del Gobierno - siguió explicando-se multiplica porque sus socios ya no lo son en un asunto básico para España y ve al PSOE como un enemigo más que como un adversario, y por tanto, está rematadamente débil. No sólo no tiene un proyecto de España, sino que sus obsesiones van en dirección equivocada".

González fue inmisericorde con José María Aznar, al que recriminó no poseer buena información sobre lo que está ocurriendo en el interior de ETA y al que ridiculizó por hallarse en la selva amazónica mientras los terroristas lanzaban un envite de gran calibre al Estado español. "Reflexionen bien - comentó a los periodistas-sobre lo que significa el hecho de que haya sido el portavoz de la Casa Blanca el primero en evaluar seriamente la tregua de ETA, mientras el presidente del Gobierno español hacía de Tarzán en la selva del Amazonas."

Información privilegiada

El ex presidente del Gobierno volvió a insistir en el déficit de información del Partido Popular y recordó que él mismo había anunciado hace unos meses la posibilidad de que ETA anunciase una tregua poco antes de las elecciones autonómicas vascas. "Dije lo que pasaría y sólo recibí insultos. O bien tenía una conexión con el Espíritu Santo, en el que no creo, o bien tenía una información que me lo hacía prever - ironizó-. Al bueno de Mayor Oreja le dije hace unos días que la tregua sería anunciada antes del fin de semana, y de nuevo me dijeron que estaba equivocado."

En un lenguaje calculadamente enigmático, el líder socialista calificó el anuncio de la tregua como "la punta de un iceberg, del que sólo vemos una parte", pero que no debería ser menospreciado. "Creo que estamos ante una oportunidad, pero con todos los riesgos de las oportunidades que ofrece la vida; unos riesgos que el actual Gobierno no ha entendido y no sé si entenderá, y que no los provocan sólo los violentos, sino todos aquellos que esperan que les toque la 'pedrea', ya que están convencidos de que a los violentos les va a tocar el premio 'gordo'", añadió en velada referencia al PNV, y posiblemente, a CiU.

¿Tregua trampa? Según González, no es el momento de jugar con las palabras, sino de fijar claramente cuáles son las exigencias a los terroristas. "La limitación más clara - recalcó-, es que no se puede dar ninguna prima política a la violencia." Siguiendo el hilo de este argumento, consideró "inquietante" que los políticos condenados por el caso GAL puedan ser considerados moneda de cambio en una hipotética negociación: "Alguien ha hablado de cambiar dos generales por quinientos oficiales, lo que sería un negocio inaceptable".

En esta misma línea, en Madrid, el secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, aseguró que los socialistas no van a permitir que el Gobierno utilice a José Barrionuevo y Rafael Vera "como rehenes o como moneda de cambio" en el proceso de pacificación del País Vasco, que puede abrirse con el anuncio de tregua de ETA. "Los socialistas queremos la paz - dijo-, pero no una paz indigna." Por ello, Almunia reiteró con contundencia que no están dispuestos a consentir que se trate de utilizar a los dos ex responsables de Interior, de "cuya inocencia estamos convencidos", para "canjearles por terroristas".

Barrionuevo y Vera estuvieron ayer presentes en las intervenciones de casi todos los socialistas que participaron en un mitin en Leganés, pero especialmente en las de Almunia y el candidato a la presidencia del Gobierno, Josep Borrell. El secretario general del PSOE precisó además que el convencimiento de que son inocentes no sólo les va a llevar a rechazar que puedan ser utilizados en la negociación de la paz sino que van a trabajar para que puedan demostrar esa inocencia tanto judicial como políticamente. Pero Almunia, que mostró su disposición a apoyar al Gobierno en una posible negociación de paz "que no podemos frustrar", advirtió al presidente José María Aznar que ahora quiere contar con ellos "que no se puede contar con los socialistas por la mañana y perseguir a los socialistas hasta la cárcel por la tarde".

Tanto Almunia como Borrell pidieron por tanto a Aznar que reflexione sobre lo que ha supuesto su estrategia de "la ira y el rencor" y la ruptura de los consensos básicos, por ejemplo con los nacionalistas, que ha llevado a Convergència i Unió y al PNV a posiciones que, en su opinión, se salen del marco constitucional.

Por eso Borrell pidió a Aznar que llame a Jordi Pujol y a Xabier Arzalluz, "porque son los que le mantienen en la Moncloa", y les pregunte "qué significa que digan que la Constitución no sirve, que el Estado de las autonomías no vale para dar respuesta a la diversidad de España, que quieren una España, suponiendo que quieran alguna, de tipo confederal".

   

Una información de Enric Juliana y Rosa Paz publicada en LA VANGUARDIA el 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Opiniones (20 de septiembre de 1998)

Por Narrador - 3 de Julio, 2006, 4:50, Categoría: Opiniones (Comentaristas)

Cinco artículos de opinión les hemos señalado de cuantos se publicaban aquel 20 de Septiembre, primer domingo tras la declaración de la ’Tregua-Trampa’. Hay de todo, pero me llama la atención como LA VANGUARDIA, ahora entusiasta defensora de las reformas estatutarias, y por ende constitucionales, afirmaba que los marcos de convivencia no se pueden modificar cada 20 años… Haro Tecglen anclado (¿Cómo no?) en la Guerra Civil y alguna cuestión que les dejamos a su discernimiento.

“Una jugada maestra” por Santos Juliá

   

"Estamos ante un ciclo que termina y otro que empieza", decía el lehendakari Ardanza hace unas semanas para que nadie se escandalizara por haber calificado de obsoleta y anquilosada a la Constitución. El tiempo pasa rápido y aunque en la canción veinte años no sean nada, en la historia constitucional española desde la muerte de Fernando VII pueden serlo todo. Demasiado ha durado ya la Constitución de 1978: liberados de los miedos del pasado, Ardanza invita a los vascos a mirar con arrojo el futuro y a desprenderse de ese traje raquítico y anticuado a que ha quedado reducida la Constitución después de veinte años.

Si, en lugar de ir directos al punto 7 de la declaración anexa, se lee todo su largo comunicado, se verá que ETA no dice hoy otra cosa: como el lehendakari, también ETA afirma que se abre una "nueva fase llena de esperanza"; como el lehendakari, y con idénticas palabras, también ETA asegura que "el marco institucional vigente en Euskal Herria está agotado"; como el lehendakari, también ETA se dirige a los vascos como exclusivos depositarios de soberanía. Los redactores del documento, vanguardia de la nueva construcción de Euskal Herria, anuncian su tregua a la vez que dan por liquidado "el autonomismo constitucional" antes defendido por los abertzales extraviados del PNV y proclaman la vigencia del único camino: la soberanía en la autodeterminación y la territorialidad.

Mientras el PNV afirma sin tapujos el agotamiento de una Constitución siempre combatida por ETA, ETA incorpora a su estrategia política el concepto de alto el fuego siempre solicitado por el PNV. Ésa ha debido de ser la materia de las negociaciones entre el PNV y HB, aceleradas desde el 17 de marzo, cuando el PP y el PSOE rechazaron el plan de paz de Ardanza, y culminadas con la Declaración de Lizarra, que afirma con lenguaje más melifluo lo que ETA dice por derecho y Ardanza propone con retórica castiza: es hora de sentarse a la mesa y "abrir el melón de la Constitución". Que ETA no haya creído necesario cumplir la primera etapa prevista en Lizarra y haya pasado directamente a la segunda indica que el acuerdo sobre el destino del melón es más sustancial de lo que nadie podía sospechar o que ETA tenía prisa en declarar su alto el fuego de manera unilateral.

¿Por qué las prisas? Es indudable que ETA atraviesa un momento difícil, con la pérdida de su aliado irlandés, el acoso del Gobierno francés, el desmantelamiento de sus redes de financiación por la policía española y la creciente irritación de una población cansada de tanto crimen; es cierto también que su brazo político no ha podido responder a la firme acción de la justicia con movilizaciones en la calle. Así las cosas, el PNV, en funciones de hermano mayor, acude solícito para ayudar a que los chicos de ETA dejen las armas sin perder la cara ante sus gentes y de una tacada modifica por completo la escena de la política vasca. La Declaración de Lizarra, seguida a los tres días por la de ETA, ha permitido al conjunto del nacionalismo vasco, arropado por el gallego y el catalán casualmente de gira por Bilbao, recuperar la iniciativa política con una promesa de paz a cambio de Constitución, sin que importe nada lo que digan los "de ahí abajo".

Era fundamental para esta estrategia que las dos bases del acuerdo entre nacionalistas -dejar de matar y proclamar el fin de la Constitución- se hicieran públicas simultáneamente y poco antes de las elecciones. Los nacionalistas inician la campaña insuflando esperanzas, mientras el PSOE y el PP se enzarzan en su peor trifulca a cuenta de la guerra sucia y sus secuelas. Así se demuestra que la paz y la soberanía es asunto que concierne exclusivamente a los vascos, que deberán pronunciarse sobre la cuestión dentro de unos días. Bloqueados los partidos de ámbito estatal, los nacionalistas, perplejos hace un año, pasan a la ofensiva y convierten una debilidad orgánica en un triunfo estratégico. Su nuevo ciclo comienza con una jugada maestra.

   

Publicado en EL PAIS el 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

“Perros y caballeros” por Eduardo Haro Tecglen

   

La Cruz Roja Internacional intentó un canje en la guerra civil: y el general Mola se indignó: "¿Cómo pueden ustedes esperar que vayamos a cambiar un caballero por un perro rojo? Si libertase a mis prisioneros, mi propio pueblo me consideraría un traidor". Aznar no necesita ya ser Mola; ni ETA es como nosotros, los perros: más bien como el pistolerismo falangista de entonces. Recuerdo a Mola por lo característico de las posiciones: la división que recuerda cuestiones de biotipos políticos de los que se hablaba hace mil años, más que las propias de la inteligencia que invocaba Juan Cruz en la SER el sábado: está acostumbrado a intelectuales y cree que todo el mundo puede acudir a la inteligencia.

Una parte española dice que ETA ha cedido a la fuerza, a la prisión de HB y el cierre de Egin: querrían seguir así. Otra, o la misma, que es una trampa: que se atrevan a rechazarla. Los mismos, que no se toque la Constitución: déjenla como está. Los caracteres contrarios suponemos que es el momento de negociar; que es un problema de relación de fuerzas; que el contencioso vasco tiene dos siglos, y su Estatuto ha pasado momentos de realización y otros de represión, y sería cuestión de negociarlo de nuevo; y que la Constitución está hecha para las personas, y no las personas para la Constitución.

Ah, soy absolutamente contrario a lo que resultará del final de esa negociación: la independencia, la creación de un nuevo Estado. Y su concatenación: la creación de otros Estados. No quisiera que pasara tal cosa: detesto la idea de Estado, y no me gusta verle multiplicarse.

Detesto el nacionalismo, de quien sea; o su gemelo el patriotismo, o su primo el racismo. Tengo tendencia igualitaria profunda, y me parece que de todo esto que va a pasar en los próximos años van a salir desigualdades. No es lo mismo ser ciudadano aforado que no serlo; no es lo mismo ser catalán que extremeño, como tantas veces se dice.

ETA y su voz humana pelea por una separación que ya no tiene sentido -España no es Franco: y con Franco no se movieron hasta el final-; y que la independencia es un cambio de dependencias; o llegan las mismas con otros nombres. Pero al punto al que la Constitución errónea llevó a las autonomías, al que nos llevó Aznar hasta hacer cómplices a los nacionalistas para su conquista del poder en la crispación que ha creado ETA, no hay más cera que la que arde. Que sea nunca más las de las capillas ardientes.

  

Publicado en EL PAIS el 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

“A vueltas con la tregua” por Alfonso Ussía

   

No me creo lo de la tregua. Algunos dicen que estamos en el principio del final, cuando en realidad nos hallamos en el final del principio. Extraordinaria propaganda para el PNV con vistas al mercado electoral. Por primera vez en muchos años ETA ha obedecido públicamente al gran estratega, al jefe supremo. Comparen los documentos anteriores de ETA con el último comunicado y apreciarán un brusco cambio de estilo, tanto en el fondo como en la forma. Lenguaje más culto, redacción más limpia, atisbos de renuncias al pasado en beneficio de acuerdos venideros. Nada que ver con los escritos previos. Comparen el estilo del comunicado con los artículos dominicales de Arzalluz en «Deia». La misma cadencia, semejante ritmo. Ahí está la escuela. Loyola, Klagenfurt, Deusto, «Sabin-Etxea». Lo que ha hecho ETA es firmar. «Firmad aquí, brutos»; «lo que tú ordenes, patrón».

Tregua unilateral. No entiendo la figura. Unilateral e indefinida. ¿Cómo va a ser bilateral si sólo un lado asesina, secuestra y extorsiona? Indefinida por lo que tiene de indefinición. La última tregua unilateral e indefinida terminó con el atentado al Hipercor de Barcelona. Extraño documento obispal. Carga sobre los políticos la responsabilidad. Al lado de los obispos uno no pasa de monaguillo, pero más que sobre los políticos y los partidos democráticos la responsabilidad habría que enconmendársela a los terroristas.

Las elecciones a un paso. Lo he escrito antes. EL PNV ha dado un gran golpe de efectividad y buena imagen. Arzalluz ha cogido en bragas al resto del personal. «Estáis en vuestro peor momento. Ofreced una tregua de la mano de los nacionalistas. Si ganamos las elecciones con holgura, vamos al objetivo común. Si no es así, rompéis la tregua, y adelante. Os lo repito, firmad aquí, chocholos, que sois unos chocholos»; «lo que ordenes, jefe».

La referencia es Irlanda. ¿Qué tiene que hacer Irlanda en este lío? Ya quisieran los irlandeses del Ulster el nivel de autonomía de los vascos. Además, ¿en qué se parecen Irlanda y España, el Ulster y el País Vasco? En nada, excepto en el terrorismo. Ni la Historia, ni la situación, ni el desenlace nos acercan a Irlanda. Pero les gusta la comparación. Les apasiona.

¿Independencia? ¿Quiénes la votan y la conceden? La Constitución no la admite. Si hay que reformar la Constitución, que lo haga el pueblo español con sus votos. ¿Qué harían los vascos con la mayoría de sus ciudadanos que sin renunciar a sus raíces no desean dejar de ser españoles? Y Europa. ¿Qué pasaría con Europa? Euskalerría forma parte de la Europa unida y de su administración como territorio del Reino de España. Lo de la Europa de los pueblos está muy bien como adorno y sueño. Europa, mientras no se demuestre lo contrario, es la de los Estados. ¿Lo han pensado los nacionalistas?

Pero retomemos el pulso de la dichosa tregua. La esperanza es libre y la credulidad. También la desconfianza y la absoluta falta de fe. Asistimos a una grandiosa representación del despropósito, a una ópera con final condicionado por unas elecciones. Si triunfan los partidos nacionalistas y pueden gobernar juntos clericales y criminales, los primeros dominarán a los segundos. Si la victoria es pírrica o se produce una derrota y el PP, PSE y UA mantienen o aumentan sus fuerzas, la tregua terminará.

Con más muertos, más secuestros, más extorsiones y más barbarie que nunca. Entonces la culpa recaerá sobre todos nosotros y seguirá el drama.

Pero lo cortés no quita lo valiente. ETA es un instrumento. El gran golpe lo ha dado el PNV desde la astucia de Javier Arzalluz.

   

Publicado en ABC el 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

“Oportunidad y riesgos ante la tregua” por José María Brunet

   

Las frustraciones precedentes y el sufrimiento acumulado, que ahora el comunicado de ETA declarando unilateralmente una tregua indefinida ha sido recibido con evidentes desconfianzas. Los recelos son muy evidentes entre los partidos estatales, mientras en el área nacionalista predomina, en cambio, un sentimiento difuso en el sentido de que las nuevas condiciones del diálogo político sobre el conflicto vasco pueden dar lugar a cambios históricos. Hay, pues, dos tipos de percepciones distintas ante la tregua. Pero, por encima de todo, la opinión pública quiere creer que se ha originado una situación nueva, en la que hay una oportunidad para la paz. La clase política se encuentra, pues, ante el mayor reto desde la transición política si se va confirmando que las expectativas creadas tienen base real y hay un cambio de negociación que quepa efectivamente recorrer.

El momento elegido, ante las elecciones vascas, da argumentos a quienes, ya a priori, descalificaban la utilidad de una tregua, considerándola una maniobra táctica. Pero cabe hacer notar que el Gobierno ha cambiado sensiblemente sus palabras en pocos días. Cuando a comienzos de la semana la tregua era una hipótesis y había que ver en qué términos se planteaba, las declaraciones del Ejecutivo fueron de rechazo. A la tregua, dijeron, le faltaría credibilidad. Aznar llegó a decir que rechazaba también la declaración de Estella y el frente nacionalista que la alumbró, considerando que hay quienes ahora dicen querer la paz, pero ni la han querido ni la desean ahora.

Las expectativas originadas en la sociedad española han cambiado esos mensajes por otros aparentemente más abiertos. No hay que engañarse: el camino está erizado de dificultades. Ni la Constitución ni los estatutos de autonomía son textos cerrados a cal y canto, pero un país no puede vivir cambiando su marco político cada veinte años. Si el compromiso de los partidos estatales es afrontar con imaginación y agilidad política la fase de consultas y negociaciones que ahora va a comenzar, la de los nacionalistas es no tensar la cuerda hasta hacer imposible el acuerdo. Está claro que la tregua indefinida supone un escalón del que ya no habría que volver a bajar. Pero también está claro que la responsabilidad alcanza a todos. El Gobierno tiene una función de liderazgo del proceso que, de momento, parece remiso a asumir. La declaración del presidente deja muchas puertas abiertas, pero no es más que una primera reacción, de la que sólo se desprende la suma prudencia del Gobierno y su deseo de no rechazar de plano las expectativas creadas. Aznar está ante la mayor prueba de toda su carrera política. El PSOE, en cambio, tiene el reto prioritario de desprenderse del peso de su pasado. Su situación de los últimos meses, la inexistencia de diálogo con el Gobierno y el PP, es sin duda otro de los factores que ha generado el clima actual, en el que son los nacionalistas los que parecen marcar la agenda política.

Ahora la vía de la negociación queda abierta. Pero estamos sólo al comienzo. Aznar ha dejado claro que reitera la vigencia del modelo constitucional vigente, mientras desde el PNV se replantea el derecho a la autodeterminación. El modelo constitucional significa asumir que la soberanía reside en el pueblo español, con lo que resulta difícil imaginar un referéndum sobre la independencia del País Vasco. El autogobierno y la autonomía financiera de Euskadi son ya muy altos. La titularidad del poder político no va a ser fácil de resolver. Pero se puede empezar el camino por otro lado, cambiando el Gobierno su política penitenciaria, y empezar a acercar a los presos de ETA al País Vasco. De hecho, el propio anuncio de ETA puede disipar la irritación que le originó al Gobierno la decisión de CiU de votar con el PNV sobre esta cuestión. El nacionalismo catalán también tiene su propio reto. Cataluña nunca tuvo tanta capacidad de autogobierno como ahora. Hay que tenerlo en cuenta frente a cualquier tentación de situarse en cola, tras el PNV. Desde Cataluña no hay que ayudar a tensar indefinidamente la cuerda, sino que el objetivo prioritario debe seguir siendo consolidar y mejorar el autogobierno conseguido.

   

Publicado en LA VANGUARDIA el 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

“Distensión entre el PP y el PSOE” por Pablo Sebastián

  

La primera consecuencia política de la tregua anunciada por ETA es la distensión obligada, y casi deseada por ambos, entre el PSOE y el Gobierno del PP. Cuando mas tensas estaban las relaciones de ambos partidos, tras el ingreso en prisión de los condenados del juicio de los GAL, Vera y Barrionuevo, llega la tregua de ETA.

Con esta excusa o argumento de mayor cuantía, desaparece la tensión. Y los políticos, oportunistas y realistas, visten  sus mejores galas de "estadistas" para  ponerse a la altura de la ocasión, de la Historia y de las circunstancias electorales que todo ello conlleva y que están a la vuelta de la esquina en el País Vasco.

Ocurrió algo parecido con la Guerra del Golfo, con los grandes atentados de ETA o las decisiones internacionales como la adhesión a la CEE. En estos casos los jefes de la tensión y el enfrentamiento político saben que  la sociedad no admite discusiones inútiles y partidarias y exige a todos sus dirigentes una posición firme y clara.

Unas actitudes que suelen beneficiar al Gobierno que es, en estos casos, quien tiene el protagonismo y la responsabilidad de llevar a buen término la oportunidad o las decisiones difíciles o arriesgadas, que hay que tomar. De ahí que Almunia (que ve reforzado por esta misma situación su cargo de secretario general del PSOE,  frente al candidato Borrell o a González)  le pida a Aznar que se ponga al frente de la iniciativa  política.

De ahí, también, que Aznar anunciara con urgencia su firme decisión de asumir su responsabilidad explorando, desde la prudencia, las posibilidades reales que la tregua de ETA ofrece para la paz.

Atrás quedan las tensiones con el Poder Judicial, las algaradas de Guadalajara y de Valdemoro, las luchas por el control y la renovación del Tribunal Constitucional y de los grandes medios de comunicación. Aunque, al fondo de todo el problema vasco y aquí incluido el problema de los presos de ETA, aparezca también en el horizonte el problema pendiente de las condenas del GAL y de los juicios que se aproximan, como el muy importante de los fondos reservados.

Un juicio, este, que tiene menos carga criminal, pero mayor efecto social porque se sabe (y en el sumario está) que muchos miles de millones de los fondos, previstos para la lucha contra ETA, fueron usados para el enriquecimiento personal de los altos cargos del ministerio del Interior (y de otros departamentos e instituciones) en los pasados gobiernos de González.

La tregua de ETA dio su primer fruto en otra tregua de la batalla política entre el PSOE y el PP. Y les ha recordado a los dos grandes partidos estatales que van a remolque de la iniciativa de los partidos nacionalistas (CiU y PNV, de manera muy especial) que, de momento, han sabido unir las expectativas de paz a su propias reivindicaciones nacionalistas y a su plan de reforma de la Constitución en pos de lo que ellos llaman el "hecho diferencial".

Sin embargo, en el reverso de la gran cortina de humo o del río revuelto que envuelve la tregua, los pescadores del poder pueden aprovechar el desconcierto político e informativo para, de espaldas a la opinión pública y al Parlamento, llegar a cualquier tipo de apaños que no estén en línea ni con sus programas y promesas electorales, ni con el interés democrático y general de la sociedad. Habrá que estar atentos a una y otra orilla de este río revuelto para evitar juegos malabares tras la enorme cortina de humo que impide ver en su conjunto el momento actual.

  

Publicado en estrelladigital.es el 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

El 'Euskobarómetro': el Nacionalismo en Declive

Por Narrador - 21 de Junio, 2006, 6:17, Categoría: Encuestas

Dos medios reseñan los últimos datos de la encuesta del departamento de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco conocido popularmente como ‘Euskobarómetro’. Los datos son impresionantes: la satisfacción con el Estatuto ha crecido un 20%, mientras la mayoría de la población daría un Sí a la Constitución. Tal vez a la vista de estos datos se entienda la reacción del PNV echándose ‘al monte’ o más concretamente en ‘brazos de la ETA’. Les iba muy mal el ‘invento’, perdían fuerza por meses.

Mayoría de vascoespañoles

   

BILBAO. Efe - El sentimiento no nacionalista de los vascos en el último año supera en tres puntos (45 %) al nacionalista (42 %), según revela una encuesta del departamento de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco. La muestra, realizada sobre un total de 1.400 personas de las tres provincias vascas, asegura que casi dos de cada tres ciudadanos vascos siguen manteniendo la compatibilidad de identidades vasca y española, si bien el predominio del sentimiento vasquista, el 23 por ciento, es altamente superior al españolista con un seis por ciento. El mismo sondeo indica que el españolista "extremo" se mantiene en un porcentaje que no supera el siete por ciento, frente el "exclusivismo vasquista", que se sitúa en un 23 por ciento de los encuestados en el último año. Además, la plena compatibilidad de identidades vasca y española es mayoritaria entre los encuestados que votan el PSE-EE, IU y PP y, aunque se sienten un poco más vascos, también entre los votantes del PNV. Por el contrario, es mayoritario el sentimiento de "exclusivismo vasquista" entre los simpatizantes de HB, con un 81 por ciento, y EA, el 61 por ciento, y es más moderado entre los votantes del PNV.

Otro de los datos es que el 53 por ciento de los encuestados desmiente que los nacionalistas vascos no sean españoles y no crean en la nación española, mientras que el 27 por ciento restante piensa lo contrario. Para los encuestados la condición que mayor adhesión despierta entre la población para considerarse vasco es "la voluntad de serlo" en un 82 por ciento y la de vivir y trabajar en Euskadi es de un 55 por ciento. Sin embargo, el "haber nacido en el País Vasco" cuenta con un apoyo del 53 por ciento, pero la mayoría de los votantes del PP no lo acepta. Por el contrario, la ascendencia familiar, el sentirse nacionalista o el hablar euskera producen un rechazo mayoritario y sólo son apoyadas de forma clara entre el electorado de HB y EA, mientras que los partidarios del PNV se dividen en partes iguales.

En la defensa de la Constitución, casi la mitad de los vascos le da su apoyo, mientras que en el referéndum de hace veinte años recibió un 31,3 por ciento de apoyo del censo vasco. Los votantes de HB y EA son los únicos que no le dan el soporte mayoritariamente. Frente a éstos, el rechazo explícito, con un 15 por ciento, supera al de hace veinte años, que fue del 10,5 por ciento, y sólo es mayoritario entre los votantes de HB, con el 63 por ciento de sus electores.

También ha aumentado la satisfacción hacia el Estatuto. En los últimos cinco años el Estatuto ha pasado a tener el soporte del 56 por ciento de los vascos a un 73 por ciento, un sentimiento que comparten más los votantes de PSE-EE, PP y PNV que los de IU y EA. Los insatisfechos con el Estatuto son uno de cada cuatro vascos, igual porcentaje qe hace cinco años, un rechazo sólo mayoritario entre los votantes de HB, con un 83 por ciento.

Finalmente, la encuesta habla de la forma de organización territorial del Estado. Casi un 40 por ciento de los vascos apoya el actual modelo autonómico, una opinión mayoritaria entre los partidarios del PP y PSE-EE que comparte un 33 por ciento de los votantes del PNV. El 25 por ciento de los vascos aspira a un Estado federal, postura mayoritaria entre los votantes de IU, aunque con apoyos entre los votantes de EA, PNV y PSE-EE. También un 25 por ciento de los encuestados defiende el independentismo y esta visión sólo es mayoritaria entre los votantes de HB, con el 89 por ciento, mientras que el centralismo es defendido por un cuatro por ciento de los vascos.

  

Una información de la Agencia EFE publicada en LA VANGUARDIA el 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Casi la mitad de los vascos apoya la Constitución, según el Euskobarómetro de junio

   

Bilbao.- Casi la mitad de los vascos daría hoy el sí a la Constitución, frente al 31,3% que la apoyó explícitamente en 1978. El respaldo procedería de ciudadanos simpatizantes con la mayoría de las formaciones políticas, excepto los votantes de Herri Batasuna y Eusko Alkartasuna. Frente a ellos, sólo el 15% votaría en contra de la Carta Magna, según los datos del equipo de investigación Euskobarómetro del Departamento de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco. El trabajo fue realizado el pasado mes de junio.

El estudio sociológico señala que, en los últimos cinco años, la satisfacción de la sociedad vasca con el Estatuto de Gernika ha pasado del 56% al 76%, sentimiento que comparten mayoritariamente los electorados de los partidos democráticos. Sólo uno de cada cuatro encuestados, igual que hace un lustro, se muestran insatisfechos, opinión que sólo es preponderante entre los simpatizantes de HB. Casi cuatro de cada diez vascos apoyan el actual modelo autonómico, respaldado sin reservas por los votantes del PP y PSE y por un tercio del electorado del PNV.

Uno de cada cuatro encuestados aspira a un mayor desarrollo del modelo actual y su orientación hacia una organización federal del Estado, opinión mayoritaria entre los votantes de IU y que también obtiene respaldos significativos entre los electores de EA, PNV y PSE. Según las conclusiones del Euskobarómetro, sólo una cuarta parte de los ciudadanos se muestra favorable a la independencia, aspiración que es mayoritaria entre los votantes de la coalición abertzale.

El estudio indica que el sentimiento nacionalista de los vascos se ha enfriado. Los ciudadanos que afirman sentirse abertzales son el 42%, mientras que los no nacionalistas alcanzan el 45%. La mayoría de la sociedad vasca rechaza muchas de las definiciones para definir «al vasco». Los encuestados no comparten las tesis que defienden la ascendencia familiar, el sentirse nacionalista o el hablar euskera como elementos de identificación. Sólo respaldan algunos de estos planteamientos los votantes de HB y EA y, en menor porcentaje, del PNV.

Identidad compatible

El 82% de los consultados estima que el calificativo de «vasco» radica, por encima de ideologías o políticas, en la voluntad de ser vasco. En menor medida, con un 52%, se acepta la definición que relaciona tal condición con vivir y trabajar en Euskadi. Casi dos de cada tres siguen manteniendo, como hace un año, la compatibilidad de la identidad vasca y española, si bien el predominio del sentimiento vasquista supone el 23%, mientras que el español se reduce al 6%.

     

Una información publicada en EL CORREO el 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Editoriales en la Prensa Española (20 de septiembre de 1998)

Por Narrador - 18 de Junio, 2006, 6:10, Categoría: Opiniones (Editoriales)

Tres editoriales, al margen de la abundancia informativa, encontramos en los periódicos del día 20. Llama poderosamente la atención lo que por entonces afirmaban tanto EL PAIS como EL PERIODICO. Hoy van en una línea muy diferente ¿Por qué? La respuesta es muy evidente.

LA AUSENCIA DE ATENTADOS DEBE PERMITIR A TODOS LOS PARTIDOS ABRIR UN DEBATE EN PROFUNDIDAD

No es sorprendente que la tregua de ETA sea vista con más esperanza en Euskadi que en el resto de España. Puesto que los vascos padecen de manera más inmediata la amenaza del terrorismo, es natural que por encima de otras consideraciones valoren cualquier iniciativa que alivie esa tensión. Considera EL PAIS que la ausencia de atentados debe permitir a todos partidos abrir un debate profundo que no rehuya ninguna cuestión. La declaración de Aznar desde Lima señala el buen camino, que no es otro que el de una acción concertada de todos los partidos democráticos para explorar las vías que contribuyan a una paz duradera. El hecho mismo de que el presidente Aznar se encaminara ayer directamente desde el aeropuerto a la Zarzuela para entrevistarse con el Rey, transmite a los ciudadanos el mensaje de que nos encontramos ante una situación excepcional

Como ha recordado el lehendakari Ardanza, puede haber llegado el momento de abrir el proceso de diálogo contemplado en el artículo 10 del Pacto de Ajuria Enea para el momento en que exista una "voluntad inequívoca" de ETA de renunciar a la violencia. Pero ese mismo texto establece la regla de la mayoría democrática para cualquier acuerdo de naturaleza política. Sería inaceptable primar a quienes cargan más de 800 muertos sobre sus espaldas. (EL PAIS. Editorial)

ANTE EL ANUNCIO ETARRA, LA INICIATIVA CORRESPONDE AL PRESIDENTE AZNAR

El anuncio de la suspensión indefinida de su criminalidad habitual por parte de ETA, que, como se desprende del tenor literal y del espíritu del comunicado emitido, sólo obedece a sus intereses estratégicos y no al convencimiento acerca de su repugnancia moral y política y de su actividad criminal, no significa que la banda terrorista tenga la iniciativa ni que marque el orden del día de la agenda política.

José María Aznar, que regresaba ayer de su viaje de Estado a tierras colombianas y peruanas, despachó con el Rey. En los contactos que seguirán con miembros de su Gobierno es lógico suponer que se comenzará a estudiar la situación provocada por el anuncio etarra y a diseñar la estrategia con los representantes de los partidos políticos democráticos que aceptan el diálogo, como ya anunció en su primer comunicado oficial. Pero, señala, ABC, la única reacción institucional oficial y legítima al anuncio de la banda terrorista es la que adopten el Gobierno y el Parlamento de la Nación. Lo demás es opinión particular o anécdota. El Ejecutivo y su presidente tienen la responsabilidad del Gobierno y en sus manos está, en una acción coordinada con los demás partidos democráticos, la determinación de la posición de la Nación española ante el anuncio etarra. (ABC. Editorial)

EL REENCUENTRO DEL PP CON EL PSOE, CONSECUENCIA POLITICA DE LA TREGUA DE ETA

Lo que era impensable hace una semana ha sido posible. La tregua de ETA ha unido lo que la ejecución de la sentencia del 'caso Marey' acabó de separar completamente. PP y PSOE asumen sus responsabilidades y han reanudado el diálogo para coordinar su acción frente a la propuesta de organización terrorista. La reunión del ministro de Interior, Jaime Mayor Oreja, con los dirigentes socialistas, Joaquín Almunia, Josep Borrell y Juan Alberto Belloch, a las pocas horas del anuncio de ETA, es indicativa del nuevo clima entre las dos primeras fuerzas políticas españolas, prácticamente coincidentes después en sus declaraciones y comunicados.

El reencuentro del PP, PSOE, consecuencia política de la tregua de ETA, era obligado y rompe un exceso de crispación, ya que las dos formaciones habían llegado al absurdo en su encono, perjudicando a los ciudadanos. (EL PERIODICO. Editorial)

La 'Tregua Unilateral e Indefinida" en la Prensa Nacional (20 de Septiembre de 1998)

Por Narrador - 17 de Junio, 2006, 6:08, Categoría: La 'Tregua" en la Prensa

Cuarto día de la tregua-trampa, 20 de Septiembre de 1998 y algunos se van quitando las caretas sin pudor alguno. Por ejemplo Felipe González (bautizado como ‘Mister X’ por Julio Anguita) con afirmaciones como "el Gobierno de Clinton se enteró antes [de la tregua], mientras otros hacían de Tarzán en la selva del Amazonas" Prestando, sin duda, una gran colaboración y lealtad al Gobierno de la Nación. ¿Y el PSOE? ¿Qué decían Almunia y Borrell? Manifestaban su preocupación por la unidad de España. No es broma...

AZNAR RECLAMA CALMA PARA AFRONTAR LA TREGUA DE ETA "SIN PRISAS"

El presidente del Gobierno, José María Aznar, no quiere precipitarse y prefiere afrontar la tregua indefinida declarada por ETA "con calma", "sin prisas", tal y como él mismo explicó en la madrugada de ayer, minutos antes de abandonar Perú, según informa EL MUNDO. En palabras de un colaborador del presidente citado por EL PAIS, Aznar considera necesario "enfriar" el clima de euforia provocado tras el anuncio de la tregua para evitar precipitaciones. Por su parte, ABC destaca que Aznar asumirá personalmente el liderazgo de la respuesta a ETA y fijará mañana, en la reunión que mantendrá con sus más directos colaboradores, el "calendario, método y ritmo" de la ronda de contactos que tiene previsto celebrar con los distintos partidos democráticos para analizar la nueva situación abierta.

De momento, sólo media hora después de aterrizar en Madrid, después de adelantar su regreso de Perú, Aznar se trasladó ayer al palacio de la Zarzuela para despachar con el Rey, quien en los últimos días ha estado puntualmente informado por el Gobierno sobre la situación creada tras la tregua declarada por ETA. La reunión, que duró una hora y veinte minutos, obligó al presidente a posponer los encuentros que tenía pensado mantener hoy con sus dos vicepresidentes, Francisco Alvarez Cascos y Rodrigo Rato, y el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja. Según informa EL PAIS, el primero informará a Aznar de las conversaciones mantenidas con el líder del PNV, Xabier Arzalluz, mientras que el último le dará cuenta de sus contactos con los dirigentes socialistas y con el presidente catalán, Jordi Pujol. Según EL PAIS, el Gobierno ha sumido ya que este cese el fuego de ETA tiene "características inéditas" y empieza a admitir que "no es descartable que la tregua acabe siendo definitiva".

MAYOR OREJA: "TODOS NOS TENEMOS QUE VOLCAR PARA QUE LA TREGUA SEA DEFINITIVA"

El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, afirma, en una entrevista concedida a EL CORREO, que "el Gobierno y todos nos tenemos que volcar" para que el cambio iniciado a raíz de la tregua declarada por ETA culmine en una paz "definitiva". Mayor Oreja asegura que el Gobierno está preparado para afrontar el proceso de pacificación, pero reclama "prudencia" y "cautela" para administrar el nuevo camino abierto.

En opinión de Mayor Oreja, la causa inmediata que ha desencadenado la tregua de ETA ha sido "el acuerdo urdido entre el PNV y HB para formular esa estrategia de frente nacionalista llamada Acuerdo de Estella", pero destaca que las causas profundas que han obligado a la banda terrorista a moverse han sido el acoso policial y judicial, que ha mermado su operatividad en Francia, "el estancamiento político y social del nacionalismo" y la reacción social frente al terrorismo.

El ministro del Interior considera que tras la tregua declarada por ETA existe un objetivo pioritario: "Avanzar hacia el proyecto soberanista", lo cual le parece "tramposo". Mayor Oreja admite que la Constitución es susceptible de ser modificada, "pero no ahora para rematar un proceso de paz". En opinión del ministro, el PNV ha resuelto "en mala dirección" la encrucijada en la que se encontraba: "compartiendo un proyecto con HB".

"EL GOBIERNO NO PREVÉ NINGÚN CAMBIO HASTA DESPUÉS DE LAS ELECCIONES VASCAS"

Mayor Oreja afirma en EL CORREO "que no sería bueno precipitar los movimientos hasta que no se complete el escenario electoral vasco". Así mismo se expresaba ayer en declaraciones a Tele 5, que son recogidas hoy por EL PAIS y ABC. "Una cosa es tener iniciativa y otra es introducirse en la precipitación", añadió el ministro.

GONZALEZ: "LA TREGUA ES UNA OPORTUNIDAD ANTE LA QUE NO HAY QUE REACCIONAR A LA DEFENSIVA"

El ex presidente del Gobierno Felipe González declaró en la tarde del sábado en Bolonia (Italia) que la tregua ofrecida por ETA es "una oportunidad que hay que aceptar", y añadió que. "frente a una oferta condicionada de paz no hay que reaccionar a la defensiva, hay que dar una oferta de paz incondicionada". González realizó estas afirmaciones tras su intervención en la fiesta del diario L'Unitá, órgano de difusión del Partido Oficial Democrático de Izquierda.

González criticó las reacciones del Gobierno respecto a la tregua, y señaló que "es difícil encontrar oportunidades sin riesgos, y más cuando un Gobierno no se entera. Un Gobierno que se encontrará débil y sólo". En alusión al presidente del Ejecutivo, José María Aznar, González comentó que "el Gobierno de Clinton se enteró antes [de la tregua], mientras otros hacían de Tarzán en la selva del Amazonas".

El ex presidente del Gobierno recordó a los periodistas que el ya había comentado en un artículo de prensa, así como en un informe interno del PSOE, la posibilidad de que ETA declarase una tregua. No obstante advirtió que la tregua puede tener "trampa", pues no se puede esperar otra cosa "de una banda que ha sembrado el terror durante 30 años".

ALMUNIA: "LA PAZ NO PUEDE CONSEGUIRSE SALTÁNDOSE A LA TORERA LA CONSTITUCIÓN"

El secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, comentó ayer que "la paz no puede conseguirse saltándose a la torera la Constitución". Según informa EL PAIS, Almunia pidió a los nacionalistas vascos que "no tiren de la cuerda de forma irresponsable tratando de pescar en el río revuelto del proceso de paz".

LOS HIJOS DE BARRIONUEVO Y VERA PIDEN QUE NO SEAN "MONEDA DE CAMBIO"

"No consentiremos que nuestros padres sean moneda de cambio ni rehenes en manos de nadie", afirmaron ayer, en alusión a ETA, los hijos de José Barrionuevo y Rafael Vera en el comunicado que leyeron a la puerta de la prisión de Guadalajara, donde unos 2.000 simpatizantes socialistas se concentraron para pedir la liberación inmediata de los dos ex cargos del Ministerio del Interior.

ARZALLUZ RECHAZA ROMPER CON EL PP, TAL Y COMO LE PIDE ETA

El presidente del PNV, Xabier Arzalluz aseguró ayer, en una entrevista publicada en el diario Deia, que su partido no romperá ninguno de los pactos vigentes con el Gobierno central. De esta manera respondía a las peticiones de ETA, quien en el comunicado en el que anunciaba la tregua señalaba como "imprescindible" que quienes apuestan por el "reconocimiento de los derechos de Euskal Herria rompan sus convenios y relaciones con quienes apoyan y defienden las intenciones dominantes en España y Francia".

En la misma entrevista, Arzalluz comenta que "afortunadamente", Aznar ha respondido con "cautela" a la tregua declarada por ETA. Teniendo en cuenta las respuestas de los principales partidos al alto el fuego de ETA, Arzalluz contempla la futura negociación de la siguiente manera: "Por un lado, la Constitución y el Estatuto de Autonomía; por otro ruptura del techo tanto del Estatuto como de la Constitución". "A partir de ahí es donde se establecería una dialéctica y una negociación", añade.

ATUTXA INSTA A LOS DEMÓCRATAS A "MOVER FICHA" Y ACERCAR A LOS PRESOS A EUSKADI

El consejero de Interior del Gobierno vasco, Juan María Atutxa, abogó ayer por que, tras la tregua declarada por ETA, los demócratas "muevan ficha" y se proceda al acercamiento de los presos a Euskadi. Atutxa considera que el motivo que justificaba la dispersión de los presos ha desaparecido, por lo que, en su opinión, nadie debe interpretar esta medida como "agachar la cabeza o ceder al chantaje".

Por otra parte, el portavoz parlamentario del PNV, Iñaki Anasagasti, declaró ayer que se impone una segunda transición política en la que "la palabra autodeterminación es inevitable". "Habrá que abrir el melón de la Constitución, que ha dejado de responder a las exigencias de un Estado formado por regiones y por naciones históricas, como el País Vasco", añadió.

ATACADA LA SEDE DE HB EN GUECHO

La sede de HB en la localidad guipuzcoana de Guecho fue atacada a primeras horas de ayer por unos desconocidos que provocaron un incendio en la misma. El dirigente de HB Endika Guarrotxena calificó el ataque de "atentado directo" contra "el proceso de paz", y acusó directamente "al Estado" y "sus aparatos" del mismo, aunque advirtió que los miembros de la coalición abertzale "no caeremos en provocaciones". Todas las formaciones políticas vascas condenaron el atentado.

ETA MANTENDRA LA TREGUA, "PASE LO QUE PASE, AL MENOS DURANTE LOS PROXIMOS 6 MESES

La banda terrorista ETA mantendrá la tregua indefinida iniciada el viernes durante los próximos seis meses, "pase lo que pase", según informa EL MUNDO. Este diario dice que así lo asegura una persona que durante muchos años ha estado vinculada a la actividad de la organización terrorista y cuyos permanentes contactos con la banda le hacen estar convencido de que la oferta de alto el fuego tiene una difícil vuelta atrás. EL MUNDO publica hoy un amplio informe sobre las distintas negociaciones llevadas a cabo entre el PNV y HB, que han finalizado en la tregua declarada esta semana por ETA. Así mismo, el diario analiza el nuevo escenario abierto tras el cese el fuego.

Por su parte, EL PAIS destaca en los titulares de su portada que "doce reuniones secretas entre dirigentes del PNV y HB llevaron a la tregua", y dedica gran parte del espacio de su suplemento Domingo a repasar los distintos contactos mantenidos entre representantes de ambas formaciones. ABC resume en sus páginas las trágicas consecuencias que han provocado los casi cuarenta años de actividad terrorista de ETA.

ANGUITA PIDE LA AUTODETERMINACION E INSISTE EN QUE EL PCE QUIERE UN ESTADO FEDERAL REPUBLICANO

Julio Anguita, en vísperas de la reunión que previsiblemente mantendrá con José María Aznar sobre la tregua de ETA, reivindicó, en el texto escrito para su discurso de la fiesta comunista, el derecho a la autodeterminación e insistió en que el PCE sólo aceptó temporalmente la Monarquía como forma de Estado por el consenso constitucional de 1978, pero que su proyecto sigue siendo la República. Estos puntos de su discurso merecen los titulares de EL MUNDO y EL PAIS.

En su intervención ajustó sus particulares cuentas con la historia y ni tocó su inminente marcha de la dirección del partido. Nada dijo de sus preferencias sucesorias, pero, según apunta EL PAIS, Francisco Frutos está a la cabeza de la lista. Anguita protagonizó una salida discreta de la secretaría general y defraudó a quienes esperaban un discurso clásico de despedida, con su punto de emotividad o, al menos, con alguna referencia a su gestión. Anguita habló mucho del comunismo internacional y especialmente de la situación en Rusia, dijo que ni los comunistas fueron tan malos ni su gestión tan pésima como ahora es la situación y denunció el papel del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional en la crisis rusa, a la vez que criticó la política exterior de estados Unidos y la mansedumbre que hacia ella mantiene el Gobierno de José María Aznar.

Según ABC Anguita resucitó la fórmula comunista de la "reconciliación nacional" ante la tregua etarra y puso de manifiesto que "la lucha por la democracia se impuso ante los sentimientos lógicos de desquite". También destaca otro de los puntos de su discurso en el que afirmaba que "la unidad de la izquierda debe servir para luchar contra el terrorismo de Estado y la corrupción".

BORRELL CULPA A AZNAR DE LA RUPTURA DEL NACIONALISMO CON LA CONSTITUCION

El secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, y el candidato socialista a la Presidencia, José Borrell, expresaron ayer la preocupación de los socialistas por el futuro de la unidad de España, como consecuencia de la tregua anunciada por ETA. Borrell culpó al presidente del Gobierno, José María Aznar de que, ya sin tapujos, los nacionalistas pidan una España confederal. "Ahora Aznar tiene que hacer frente a una situación de la que es responsable por romper el consenso sobre la construcción del Estado autonómico", afirmó.

Por otro lado, también en EL PAIS, se informa sobre el 'laboratorio de ideas' que ha abierto Borrell. El candidato a la presidencia del Gobierno ha captado a 50 asesores para innovar al máximo la política y el estilo socialista.