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Aznar Responde a los Criminales

Por Documentación - 7 de Junio, 2006, 6:18, Categoría: Declaraciones Institucionales (Gobierno)

La respuesta del Estado de Derecho llegaba pocas horas después desde Lima, lugar donde se encontraba el Presidente del Gobierno

DECLARACIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO SOBRE EL COMUNICADO DE ETA

17 de septiembre de 1998

   

ETA ha anunciado un cese indefinido en sus acciones violentas y quiero decirles que nada me alegraría más que ese anuncio se correspondiera con la realidad y fuera el inicio del abandono definitivo de la violencia, porque eso significaría que la sociedad vasca y el conjunto de la sociedad española verían cumplido un afán de paz y de convivencia por el que llevamos muchos años luchando y por el que hemos pagado todos los españoles, y especialmente los vascos, un precio muy alto.

Quiero también decirles que el Gobierno no es en absoluto insensible a las expectativas que una sociedad con capacidad de conciliación alimenta en este momento. Precisamente por ello, no quisiera que, una vez más, esa esperanza pueda transformarse en frustración; frustración porque estemos ante un movimiento táctico o frustración porque se ponga precio a la paz, olvidando el marco de convivencia que nos hemos dado, olvidando el respeto a la voluntad popular u olvidando el conjunto de valores en el que se asientan nuestra democracia y nuestras libertades.

Por eso creo que es momento de reiterar ante todos ustedes lo que les dije antes de llegar aquí, a Lima: que se respete a la sociedad, que se respeten sus ansias de paz, que nadie olvide que la paz sólo puede construirse sobre fórmulas de convivencia compartidas, sobre el respeto al pluralismo y sobre el respeto a los valores de la democracia.

Después de treinta años de actividad terrorista, no podemos conceder a la organización ETA el beneficio de la duda. Ha habido treguas, negociaciones; pero lo que nunca hemos visto es que ETA haya escuchado el clamor de la paz de los ciudadanos, dentro y fuera del País Vasco, y que éstos no se han cansado de manifestar.

Si realmente ETA quiere dar por acabada su trayectoria de muerte, debe saber que todo paso de credibilidad que quiera ganar debe ganarlo con hechos y no con declaraciones. Sobre ETA, y sólo sobre ETA, pesa la carga de la prueba. No hay ninguna razón para que los demócratas que promovemos las vías del diálogo y la apertura a la defensa pacífica de todas las opciones nos sintamos ahora sometidos a esa carga. Ésta es una oportunidad para la afirmación de los valores que defendemos y por los que muchos han muerto. Nada tenemos que demostrar, porque es nuestra la legitimidad para hablar de la paz.

El Gobierno ha asumido su responsabilidad en todo momento frente a la amenaza del terrorismo. Tengan la seguridad de que esa misma responsabilidad, esa misma fortaleza, esa misma convicción, van a seguir presentes en nuestras decisiones y en nuestras iniciativas, aplicadas a los nuevos horizontes que de buena fe puedan abrirse.

El Gobierno contemplará las nuevas posibilidades que puedan abrirse en una situación consolidada y fiable de cese de la violencia desde su determinación de seguir trabajando por la paz dentro de los espacios de consenso alcanzados por todos los partidos democráticos.

Y quiero decirles, como máximo representante del Gobierno de España, a todos los ciudadanos españoles, y especialmente a los ciudadanos vascos, que debemos seguir tenaces, perseverantes, en busca del gran objetivo de la paz construida sobre la convivencia. Como Presidente del Gobierno, seguiré a la cabeza de ese anhelo compartido.

La afirmación cívica y democrática de la sociedad frente a la violencia, la fortaleza del Estado de Derecho como garantía de nuestras libertades y nuestro marco constitucional y estatutario han sido las referencias constantes de la búsqueda de la paz, y siguen siendo plenamente vigentes.

Quiero anunciarles, finalmente, mi intención de realizar consultas, conversaciones, con todos los partidos democráticos, a los que desde ahora solicito un esfuerzo de unidad y de acuerdo en aras a la consecución de la paz y de un futuro común, que es, sin duda, patrimonio de todos.