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9 de Junio, 2006

Jaime Mayor Oreja leía en la sede de su Departamento una declaración en nombre del Gobierno

Por Documentación - 9 de Junio, 2006, 5:49, Categoría: Declaraciones Institucionales (Gobierno)

Declaración Integra del Ministro Interior

Jueves, 17 de septiembre de 1998

 

Voy a leer una comunicación en nombre del Gobierno y al mismo tiempo quiero recordar que el presidente del Gobierno a las seis de la tarde hora española hará una declaración también sobre esta misma cuestión.

El Gobierno quiere en primer término trasladar a la sociedad vasca, a la sociedad española, ante esta iniciativa que hoy conocemos de ETA, la necesidad más que nunca de poner el acento en la cautela y en la prudencia.

Sabemos que hoy en una gran mayoría de nuestra sociedad se habrá recibido con alegría, con alivio, con satisfacción esta noticia, porque mientras hay tregua, no hay tragedia ni muertos.

Pero el Gobierno, precisamente hoy, no puede levantar expectativas, ni mucho menos jugar con esos anhelos profundos auténticos de paz de todos. Sería por otro lado lo más fácil y lo más sencillo para el Gobierno.

El recuerdo y el respeto a las víctimas de ETA, a las que siempre hay que tener presente, y hoy también, constituye un argumento más para la prudencia necesaria que hay que tener en estos momentos.

Durante esta semana hemos reiterado nuestro profundo escepticismo ante la autenticidad, ante la sinceridad de lo que puede significar esta decisión y hoy también lo hacemos porque la historia, la propia experiencia de ETA así lo acredita. El tiempo será el juez que determine la sinceridad, la autenticidad, la profundidad de esta decisión.

La sinceridad de esta iniciativa tendrá que ser evaluada permanentemente por la sociedad, por los partidos democráticos y especialmente, y lo quiero dejar hoy claro, tras las elecciones del 25 de octubre autonómicas vascas.

El Gobierno, los partidos democráticos, los demócratas no debemos sentirnos intanquilos, desasosegados pensando qué movimientos políticos debemos hacer en estos momentos hacia los violentos, qué gestos debemos protagonizar hacia ETA.

Si hemos sabido administrar juntos momentos de especial crudeza, de especial tragedia y lo hemos hecho juntos, hoy tenemos que tener confianza en nosotros mismos para saberlo hacer en estos momentos en los que además se anuncia que no hay muertos.

Sólo cabe reiterar por parte del Gobierno que ahora más que nunca nosotros nos tenemos que reafirmar en lo que hemos construido todos juntos, la Constitución, el Estatuto de Autonomía, el amejoramiento del Fuero, los pactos por la paz de todas las fuerzas democráticas.

Son estos los marcos y los instrumentos de presente y de futuro que pueden perfeccionar nuestra convivencia. El Gobierno, eso sí, va a reforzar, va a intensificar en los próximos días los contactos, los encuentros, las reuniones con los partidos democráticos en los próximos días para tratar de favorecer la unidad, la cohesión frente a esta situación.

Y por último, yo quiero reiterar y sobre todo recordar a todos los vascos, a todos los españoles, que todos los avances en la pacificación del País Vasco se fundamentan, se han fundamentado y se fundamentarán en la fortaleza del Estado democrático de Derecho.

Y la causa profunda de esa fortaleza del Estado de Derecho es precisamente el esfuerzo desde la exigencia y desde la firmeza de una gran mayoría de ciudadanos. Por eso, esa exigencia, esa movilización que han sido capaces de protagonizar tantos vascos, tantos españoles, es la causa profunda de todo lo que puede estar sucediendo.

De ahí que esa exigencia y esa firmeza debe mantenerse y debe acrecentarse más allá de coyunturas tácticas o circunstancias. Esta, sin duda ninguna, será la mejor forma para avanzar definitivamente a la paz.

La Iglesia Vasca entre la Ambigüedad y la Equidistancia

Por Documentación - 9 de Junio, 2006, 5:42, Categoría: Declaraciones Institucionales (Partidos)

¿Y la Iglesia Vasca? Sí, los que nunca han sido atacados por la banda criminal. Esos mismos, con el tal Setién como destacado ideólogo… ¿Conflicto? ¿Equidistancia entre las partes? ¿Responsabilidad del gobierno? Realmente produce nauseas.

COMUNICADO DE LOS OBISPOS DEL PAÍS VASCO Y NAVARRA

Fernando Sebastián, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela

Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao

José María Setién, obispo de San Sebastián

Miguel Asurmendi, obispo de Vitoria

Carmelo Echenagusía, obispo auxiliar de Bilbao

Vitoria, 17 de septiembre de 1998

   

Los obispos de las diócesis del País Vasco y de Navarra hemos reflexionado en común sobre el anuncio hecho por ETA de una tregua indefinida como un nuevo dato importante en el proceso de pacificación. Hemos tenido también en cuenta las diversas reacciones que el mismo viene suscitando en la sociedad, y en particular, en los grupos políticos y en los representantes de las instituciones públicas. Recogemos y compartimos el sentimiento de alivio generalizado que ha producido el comunicado, especialmente en cuantas personas sufren actualmente las consecuencias dolorosas del conflicto. Es nuestro sincero deseo que situaciones análogas desaparezcan definitivamente.

Son muchos los que piensan que vivimos un momento histórico de fundada esperanza, a pesar de las cautelas exigidas por razones históricas y por la misma dificultad objetiva de alcanzar la tan necesaria paz. Hacemos nuestra esa esperanza.

Esta situación reclama de todos los ciudadanos las actitudes y comportamientos adecuados para evitar la grave frustración social que se seguiría del fracaso de las expectativas suscitadas. Del clima social que entre todos hemos de crear dependerá, en gran parte, la eficacia de los esfuerzos que los políticos puedan hacer para lograr la meta de la pacificación.

Animamos particularmente a los gobernantes y políticos a que tengan la altura de miras, la flexibilidad y la fortaleza necesarias para cumplir con la especial responsabilidad que recae sobre ellos en los momentos actuales. Tengan la seguridad de que la sociedad entera sabremos reconocer con gratitud sus esfuerzos sinceros en favor de la paz.

Deseamos que sea éste el comienzo de una renovada voluntad de reconciliación cada vez más plena entre nosotros, dentro del pluralismo y del respeto a las diferencias legítimas propias de nuestra sociedad.

Invitamos a toda la comunidad cristiana a orar insistentemente junto con nosotros, para que Dios ilumine y fortalezca a quienes han de llevar a buen término el proceso de la pacificación.