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Opiniones (20 de septiembre de 1998)

Por Narrador - 3 de Julio, 2006, 4:50, Categoría: Opiniones (Comentaristas)

Cinco artículos de opinión les hemos señalado de cuantos se publicaban aquel 20 de Septiembre, primer domingo tras la declaración de la ’Tregua-Trampa’. Hay de todo, pero me llama la atención como LA VANGUARDIA, ahora entusiasta defensora de las reformas estatutarias, y por ende constitucionales, afirmaba que los marcos de convivencia no se pueden modificar cada 20 años… Haro Tecglen anclado (¿Cómo no?) en la Guerra Civil y alguna cuestión que les dejamos a su discernimiento.

“Una jugada maestra” por Santos Juliá

   

"Estamos ante un ciclo que termina y otro que empieza", decía el lehendakari Ardanza hace unas semanas para que nadie se escandalizara por haber calificado de obsoleta y anquilosada a la Constitución. El tiempo pasa rápido y aunque en la canción veinte años no sean nada, en la historia constitucional española desde la muerte de Fernando VII pueden serlo todo. Demasiado ha durado ya la Constitución de 1978: liberados de los miedos del pasado, Ardanza invita a los vascos a mirar con arrojo el futuro y a desprenderse de ese traje raquítico y anticuado a que ha quedado reducida la Constitución después de veinte años.

Si, en lugar de ir directos al punto 7 de la declaración anexa, se lee todo su largo comunicado, se verá que ETA no dice hoy otra cosa: como el lehendakari, también ETA afirma que se abre una "nueva fase llena de esperanza"; como el lehendakari, y con idénticas palabras, también ETA asegura que "el marco institucional vigente en Euskal Herria está agotado"; como el lehendakari, también ETA se dirige a los vascos como exclusivos depositarios de soberanía. Los redactores del documento, vanguardia de la nueva construcción de Euskal Herria, anuncian su tregua a la vez que dan por liquidado "el autonomismo constitucional" antes defendido por los abertzales extraviados del PNV y proclaman la vigencia del único camino: la soberanía en la autodeterminación y la territorialidad.

Mientras el PNV afirma sin tapujos el agotamiento de una Constitución siempre combatida por ETA, ETA incorpora a su estrategia política el concepto de alto el fuego siempre solicitado por el PNV. Ésa ha debido de ser la materia de las negociaciones entre el PNV y HB, aceleradas desde el 17 de marzo, cuando el PP y el PSOE rechazaron el plan de paz de Ardanza, y culminadas con la Declaración de Lizarra, que afirma con lenguaje más melifluo lo que ETA dice por derecho y Ardanza propone con retórica castiza: es hora de sentarse a la mesa y "abrir el melón de la Constitución". Que ETA no haya creído necesario cumplir la primera etapa prevista en Lizarra y haya pasado directamente a la segunda indica que el acuerdo sobre el destino del melón es más sustancial de lo que nadie podía sospechar o que ETA tenía prisa en declarar su alto el fuego de manera unilateral.

¿Por qué las prisas? Es indudable que ETA atraviesa un momento difícil, con la pérdida de su aliado irlandés, el acoso del Gobierno francés, el desmantelamiento de sus redes de financiación por la policía española y la creciente irritación de una población cansada de tanto crimen; es cierto también que su brazo político no ha podido responder a la firme acción de la justicia con movilizaciones en la calle. Así las cosas, el PNV, en funciones de hermano mayor, acude solícito para ayudar a que los chicos de ETA dejen las armas sin perder la cara ante sus gentes y de una tacada modifica por completo la escena de la política vasca. La Declaración de Lizarra, seguida a los tres días por la de ETA, ha permitido al conjunto del nacionalismo vasco, arropado por el gallego y el catalán casualmente de gira por Bilbao, recuperar la iniciativa política con una promesa de paz a cambio de Constitución, sin que importe nada lo que digan los "de ahí abajo".

Era fundamental para esta estrategia que las dos bases del acuerdo entre nacionalistas -dejar de matar y proclamar el fin de la Constitución- se hicieran públicas simultáneamente y poco antes de las elecciones. Los nacionalistas inician la campaña insuflando esperanzas, mientras el PSOE y el PP se enzarzan en su peor trifulca a cuenta de la guerra sucia y sus secuelas. Así se demuestra que la paz y la soberanía es asunto que concierne exclusivamente a los vascos, que deberán pronunciarse sobre la cuestión dentro de unos días. Bloqueados los partidos de ámbito estatal, los nacionalistas, perplejos hace un año, pasan a la ofensiva y convierten una debilidad orgánica en un triunfo estratégico. Su nuevo ciclo comienza con una jugada maestra.

   

Publicado en EL PAIS el 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

“Perros y caballeros” por Eduardo Haro Tecglen

   

La Cruz Roja Internacional intentó un canje en la guerra civil: y el general Mola se indignó: "¿Cómo pueden ustedes esperar que vayamos a cambiar un caballero por un perro rojo? Si libertase a mis prisioneros, mi propio pueblo me consideraría un traidor". Aznar no necesita ya ser Mola; ni ETA es como nosotros, los perros: más bien como el pistolerismo falangista de entonces. Recuerdo a Mola por lo característico de las posiciones: la división que recuerda cuestiones de biotipos políticos de los que se hablaba hace mil años, más que las propias de la inteligencia que invocaba Juan Cruz en la SER el sábado: está acostumbrado a intelectuales y cree que todo el mundo puede acudir a la inteligencia.

Una parte española dice que ETA ha cedido a la fuerza, a la prisión de HB y el cierre de Egin: querrían seguir así. Otra, o la misma, que es una trampa: que se atrevan a rechazarla. Los mismos, que no se toque la Constitución: déjenla como está. Los caracteres contrarios suponemos que es el momento de negociar; que es un problema de relación de fuerzas; que el contencioso vasco tiene dos siglos, y su Estatuto ha pasado momentos de realización y otros de represión, y sería cuestión de negociarlo de nuevo; y que la Constitución está hecha para las personas, y no las personas para la Constitución.

Ah, soy absolutamente contrario a lo que resultará del final de esa negociación: la independencia, la creación de un nuevo Estado. Y su concatenación: la creación de otros Estados. No quisiera que pasara tal cosa: detesto la idea de Estado, y no me gusta verle multiplicarse.

Detesto el nacionalismo, de quien sea; o su gemelo el patriotismo, o su primo el racismo. Tengo tendencia igualitaria profunda, y me parece que de todo esto que va a pasar en los próximos años van a salir desigualdades. No es lo mismo ser ciudadano aforado que no serlo; no es lo mismo ser catalán que extremeño, como tantas veces se dice.

ETA y su voz humana pelea por una separación que ya no tiene sentido -España no es Franco: y con Franco no se movieron hasta el final-; y que la independencia es un cambio de dependencias; o llegan las mismas con otros nombres. Pero al punto al que la Constitución errónea llevó a las autonomías, al que nos llevó Aznar hasta hacer cómplices a los nacionalistas para su conquista del poder en la crispación que ha creado ETA, no hay más cera que la que arde. Que sea nunca más las de las capillas ardientes.

  

Publicado en EL PAIS el 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

“A vueltas con la tregua” por Alfonso Ussía

   

No me creo lo de la tregua. Algunos dicen que estamos en el principio del final, cuando en realidad nos hallamos en el final del principio. Extraordinaria propaganda para el PNV con vistas al mercado electoral. Por primera vez en muchos años ETA ha obedecido públicamente al gran estratega, al jefe supremo. Comparen los documentos anteriores de ETA con el último comunicado y apreciarán un brusco cambio de estilo, tanto en el fondo como en la forma. Lenguaje más culto, redacción más limpia, atisbos de renuncias al pasado en beneficio de acuerdos venideros. Nada que ver con los escritos previos. Comparen el estilo del comunicado con los artículos dominicales de Arzalluz en «Deia». La misma cadencia, semejante ritmo. Ahí está la escuela. Loyola, Klagenfurt, Deusto, «Sabin-Etxea». Lo que ha hecho ETA es firmar. «Firmad aquí, brutos»; «lo que tú ordenes, patrón».

Tregua unilateral. No entiendo la figura. Unilateral e indefinida. ¿Cómo va a ser bilateral si sólo un lado asesina, secuestra y extorsiona? Indefinida por lo que tiene de indefinición. La última tregua unilateral e indefinida terminó con el atentado al Hipercor de Barcelona. Extraño documento obispal. Carga sobre los políticos la responsabilidad. Al lado de los obispos uno no pasa de monaguillo, pero más que sobre los políticos y los partidos democráticos la responsabilidad habría que enconmendársela a los terroristas.

Las elecciones a un paso. Lo he escrito antes. EL PNV ha dado un gran golpe de efectividad y buena imagen. Arzalluz ha cogido en bragas al resto del personal. «Estáis en vuestro peor momento. Ofreced una tregua de la mano de los nacionalistas. Si ganamos las elecciones con holgura, vamos al objetivo común. Si no es así, rompéis la tregua, y adelante. Os lo repito, firmad aquí, chocholos, que sois unos chocholos»; «lo que ordenes, jefe».

La referencia es Irlanda. ¿Qué tiene que hacer Irlanda en este lío? Ya quisieran los irlandeses del Ulster el nivel de autonomía de los vascos. Además, ¿en qué se parecen Irlanda y España, el Ulster y el País Vasco? En nada, excepto en el terrorismo. Ni la Historia, ni la situación, ni el desenlace nos acercan a Irlanda. Pero les gusta la comparación. Les apasiona.

¿Independencia? ¿Quiénes la votan y la conceden? La Constitución no la admite. Si hay que reformar la Constitución, que lo haga el pueblo español con sus votos. ¿Qué harían los vascos con la mayoría de sus ciudadanos que sin renunciar a sus raíces no desean dejar de ser españoles? Y Europa. ¿Qué pasaría con Europa? Euskalerría forma parte de la Europa unida y de su administración como territorio del Reino de España. Lo de la Europa de los pueblos está muy bien como adorno y sueño. Europa, mientras no se demuestre lo contrario, es la de los Estados. ¿Lo han pensado los nacionalistas?

Pero retomemos el pulso de la dichosa tregua. La esperanza es libre y la credulidad. También la desconfianza y la absoluta falta de fe. Asistimos a una grandiosa representación del despropósito, a una ópera con final condicionado por unas elecciones. Si triunfan los partidos nacionalistas y pueden gobernar juntos clericales y criminales, los primeros dominarán a los segundos. Si la victoria es pírrica o se produce una derrota y el PP, PSE y UA mantienen o aumentan sus fuerzas, la tregua terminará.

Con más muertos, más secuestros, más extorsiones y más barbarie que nunca. Entonces la culpa recaerá sobre todos nosotros y seguirá el drama.

Pero lo cortés no quita lo valiente. ETA es un instrumento. El gran golpe lo ha dado el PNV desde la astucia de Javier Arzalluz.

   

Publicado en ABC el 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

“Oportunidad y riesgos ante la tregua” por José María Brunet

   

Las frustraciones precedentes y el sufrimiento acumulado, que ahora el comunicado de ETA declarando unilateralmente una tregua indefinida ha sido recibido con evidentes desconfianzas. Los recelos son muy evidentes entre los partidos estatales, mientras en el área nacionalista predomina, en cambio, un sentimiento difuso en el sentido de que las nuevas condiciones del diálogo político sobre el conflicto vasco pueden dar lugar a cambios históricos. Hay, pues, dos tipos de percepciones distintas ante la tregua. Pero, por encima de todo, la opinión pública quiere creer que se ha originado una situación nueva, en la que hay una oportunidad para la paz. La clase política se encuentra, pues, ante el mayor reto desde la transición política si se va confirmando que las expectativas creadas tienen base real y hay un cambio de negociación que quepa efectivamente recorrer.

El momento elegido, ante las elecciones vascas, da argumentos a quienes, ya a priori, descalificaban la utilidad de una tregua, considerándola una maniobra táctica. Pero cabe hacer notar que el Gobierno ha cambiado sensiblemente sus palabras en pocos días. Cuando a comienzos de la semana la tregua era una hipótesis y había que ver en qué términos se planteaba, las declaraciones del Ejecutivo fueron de rechazo. A la tregua, dijeron, le faltaría credibilidad. Aznar llegó a decir que rechazaba también la declaración de Estella y el frente nacionalista que la alumbró, considerando que hay quienes ahora dicen querer la paz, pero ni la han querido ni la desean ahora.

Las expectativas originadas en la sociedad española han cambiado esos mensajes por otros aparentemente más abiertos. No hay que engañarse: el camino está erizado de dificultades. Ni la Constitución ni los estatutos de autonomía son textos cerrados a cal y canto, pero un país no puede vivir cambiando su marco político cada veinte años. Si el compromiso de los partidos estatales es afrontar con imaginación y agilidad política la fase de consultas y negociaciones que ahora va a comenzar, la de los nacionalistas es no tensar la cuerda hasta hacer imposible el acuerdo. Está claro que la tregua indefinida supone un escalón del que ya no habría que volver a bajar. Pero también está claro que la responsabilidad alcanza a todos. El Gobierno tiene una función de liderazgo del proceso que, de momento, parece remiso a asumir. La declaración del presidente deja muchas puertas abiertas, pero no es más que una primera reacción, de la que sólo se desprende la suma prudencia del Gobierno y su deseo de no rechazar de plano las expectativas creadas. Aznar está ante la mayor prueba de toda su carrera política. El PSOE, en cambio, tiene el reto prioritario de desprenderse del peso de su pasado. Su situación de los últimos meses, la inexistencia de diálogo con el Gobierno y el PP, es sin duda otro de los factores que ha generado el clima actual, en el que son los nacionalistas los que parecen marcar la agenda política.

Ahora la vía de la negociación queda abierta. Pero estamos sólo al comienzo. Aznar ha dejado claro que reitera la vigencia del modelo constitucional vigente, mientras desde el PNV se replantea el derecho a la autodeterminación. El modelo constitucional significa asumir que la soberanía reside en el pueblo español, con lo que resulta difícil imaginar un referéndum sobre la independencia del País Vasco. El autogobierno y la autonomía financiera de Euskadi son ya muy altos. La titularidad del poder político no va a ser fácil de resolver. Pero se puede empezar el camino por otro lado, cambiando el Gobierno su política penitenciaria, y empezar a acercar a los presos de ETA al País Vasco. De hecho, el propio anuncio de ETA puede disipar la irritación que le originó al Gobierno la decisión de CiU de votar con el PNV sobre esta cuestión. El nacionalismo catalán también tiene su propio reto. Cataluña nunca tuvo tanta capacidad de autogobierno como ahora. Hay que tenerlo en cuenta frente a cualquier tentación de situarse en cola, tras el PNV. Desde Cataluña no hay que ayudar a tensar indefinidamente la cuerda, sino que el objetivo prioritario debe seguir siendo consolidar y mejorar el autogobierno conseguido.

   

Publicado en LA VANGUARDIA el 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

“Distensión entre el PP y el PSOE” por Pablo Sebastián

  

La primera consecuencia política de la tregua anunciada por ETA es la distensión obligada, y casi deseada por ambos, entre el PSOE y el Gobierno del PP. Cuando mas tensas estaban las relaciones de ambos partidos, tras el ingreso en prisión de los condenados del juicio de los GAL, Vera y Barrionuevo, llega la tregua de ETA.

Con esta excusa o argumento de mayor cuantía, desaparece la tensión. Y los políticos, oportunistas y realistas, visten  sus mejores galas de "estadistas" para  ponerse a la altura de la ocasión, de la Historia y de las circunstancias electorales que todo ello conlleva y que están a la vuelta de la esquina en el País Vasco.

Ocurrió algo parecido con la Guerra del Golfo, con los grandes atentados de ETA o las decisiones internacionales como la adhesión a la CEE. En estos casos los jefes de la tensión y el enfrentamiento político saben que  la sociedad no admite discusiones inútiles y partidarias y exige a todos sus dirigentes una posición firme y clara.

Unas actitudes que suelen beneficiar al Gobierno que es, en estos casos, quien tiene el protagonismo y la responsabilidad de llevar a buen término la oportunidad o las decisiones difíciles o arriesgadas, que hay que tomar. De ahí que Almunia (que ve reforzado por esta misma situación su cargo de secretario general del PSOE,  frente al candidato Borrell o a González)  le pida a Aznar que se ponga al frente de la iniciativa  política.

De ahí, también, que Aznar anunciara con urgencia su firme decisión de asumir su responsabilidad explorando, desde la prudencia, las posibilidades reales que la tregua de ETA ofrece para la paz.

Atrás quedan las tensiones con el Poder Judicial, las algaradas de Guadalajara y de Valdemoro, las luchas por el control y la renovación del Tribunal Constitucional y de los grandes medios de comunicación. Aunque, al fondo de todo el problema vasco y aquí incluido el problema de los presos de ETA, aparezca también en el horizonte el problema pendiente de las condenas del GAL y de los juicios que se aproximan, como el muy importante de los fondos reservados.

Un juicio, este, que tiene menos carga criminal, pero mayor efecto social porque se sabe (y en el sumario está) que muchos miles de millones de los fondos, previstos para la lucha contra ETA, fueron usados para el enriquecimiento personal de los altos cargos del ministerio del Interior (y de otros departamentos e instituciones) en los pasados gobiernos de González.

La tregua de ETA dio su primer fruto en otra tregua de la batalla política entre el PSOE y el PP. Y les ha recordado a los dos grandes partidos estatales que van a remolque de la iniciativa de los partidos nacionalistas (CiU y PNV, de manera muy especial) que, de momento, han sabido unir las expectativas de paz a su propias reivindicaciones nacionalistas y a su plan de reforma de la Constitución en pos de lo que ellos llaman el "hecho diferencial".

Sin embargo, en el reverso de la gran cortina de humo o del río revuelto que envuelve la tregua, los pescadores del poder pueden aprovechar el desconcierto político e informativo para, de espaldas a la opinión pública y al Parlamento, llegar a cualquier tipo de apaños que no estén en línea ni con sus programas y promesas electorales, ni con el interés democrático y general de la sociedad. Habrá que estar atentos a una y otra orilla de este río revuelto para evitar juegos malabares tras la enorme cortina de humo que impide ver en su conjunto el momento actual.

  

Publicado en estrelladigital.es el 20 de septiembre de 1998. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.